Diario de un minero en marcha
Dia 26-junio
La verdad es que esta etapa ha sido realmente especial. Todos unidos por un asfalto abrasador ha sido suficiente disculpa para que todos estemos más unidos que nunca. Los asturianos y los palentinos forman parte ya de esta familia y lo cierto es que nos llevamos realmente bien. Tenemos tanto tiempo que nos contamos hasta nuestras penas y está claro que en todas las casas cuecen habas. Esta sensación de hermanamiento te hace más fuerte a pesar de que esta aventura no ha hecho más que empezar. Somos mineros y todos vamos de la mano porque lo que tenemos claro es que está en juego nuestro futuro y el de nuestras familias, y tan solo porque queremos trabajar. Como dice un compañero mío: “Cuanto sacrificio para poder conseguir un mendrugo de pan”.
Pero lo realmente importante es esa sensación de no sentirte solo, de saber que estamos ante una causa justa y que toda la gente nos apoya. Eso es lo más importante. Se te cae el alma a los pies cuando hasta la propia Guardia Civil te da palabras de ánimo y te dice que sigas hasta el final o en León, los propios municipales estén contigo y te arropen y entiendan perfectamente lo que nos está pasando. Creo que ellos, viven una situación delicada porque saben lo que hay y a veces creo que están obligados a hacer lo que no quieren porque reciben órdenes. Las fuerzas de Seguridad del Estado, incluso la propia Policía Nacional que nos escoltó desde la entrada de León se han sentido en algún momento mineros como nosotros. Creo que esta marcha es un mensaje claro y alto para aquellos que están obsesionados en no escucharnos.
Este día ha sido el mejor de todo. Ver a la gente como sale a la calle, te da bebida fría, hielo e incluso alguno hasta dinero para nuestra hucha te hace sentir especial, único, como que esta marcha no son los cerca de 200 mineros, es la minería de España que intenta abrir los ojos a esta gente de los despachos que se niega a ver.
La otra cara de la moneda es que nos hemos quedado sin Piquete. Nuestra mascota ya se fue con su dueño. Cumplió fielmente la etapa de La Magdalena a La Robla, pero su dueño le reclamó. Piquete es un vividor que quería acabar con nosotros en Madrid, pero en casa no le dejaron cumplir también nuestro sueño.
Ah, por cierto, ya no tengo problemas para dormí. Pequé de pardillo el primer día, pero ahora los tapones que utilizo en la mina con el taladro me vienen a la perfección para dormir sin ningún problema. Los conciertos de ronquidos de mis compañeros ya son historia para mí.
Dia 26-junio
La verdad es que esta etapa ha sido realmente especial. Todos unidos por un asfalto abrasador ha sido suficiente disculpa para que todos estemos más unidos que nunca. Los asturianos y los palentinos forman parte ya de esta familia y lo cierto es que nos llevamos realmente bien. Tenemos tanto tiempo que nos contamos hasta nuestras penas y está claro que en todas las casas cuecen habas. Esta sensación de hermanamiento te hace más fuerte a pesar de que esta aventura no ha hecho más que empezar. Somos mineros y todos vamos de la mano porque lo que tenemos claro es que está en juego nuestro futuro y el de nuestras familias, y tan solo porque queremos trabajar. Como dice un compañero mío: “Cuanto sacrificio para poder conseguir un mendrugo de pan”.
Pero lo realmente importante es esa sensación de no sentirte solo, de saber que estamos ante una causa justa y que toda la gente nos apoya. Eso es lo más importante. Se te cae el alma a los pies cuando hasta la propia Guardia Civil te da palabras de ánimo y te dice que sigas hasta el final o en León, los propios municipales estén contigo y te arropen y entiendan perfectamente lo que nos está pasando. Creo que ellos, viven una situación delicada porque saben lo que hay y a veces creo que están obligados a hacer lo que no quieren porque reciben órdenes. Las fuerzas de Seguridad del Estado, incluso la propia Policía Nacional que nos escoltó desde la entrada de León se han sentido en algún momento mineros como nosotros. Creo que esta marcha es un mensaje claro y alto para aquellos que están obsesionados en no escucharnos.
Este día ha sido el mejor de todo. Ver a la gente como sale a la calle, te da bebida fría, hielo e incluso alguno hasta dinero para nuestra hucha te hace sentir especial, único, como que esta marcha no son los cerca de 200 mineros, es la minería de España que intenta abrir los ojos a esta gente de los despachos que se niega a ver.
La otra cara de la moneda es que nos hemos quedado sin Piquete. Nuestra mascota ya se fue con su dueño. Cumplió fielmente la etapa de La Magdalena a La Robla, pero su dueño le reclamó. Piquete es un vividor que quería acabar con nosotros en Madrid, pero en casa no le dejaron cumplir también nuestro sueño.
Ah, por cierto, ya no tengo problemas para dormí. Pequé de pardillo el primer día, pero ahora los tapones que utilizo en la mina con el taladro me vienen a la perfección para dormir sin ningún problema. Los conciertos de ronquidos de mis compañeros ya son historia para mí.
Gracias Yardina por ponerlo, leyendo esto entran ganas de coger las zapatillas y acompañarlos.