LA NATURALEZA DE LA MENTE. Un hombre llevaba horas viajando a pie y se sentía agotado bajo el sol. Sin poder dar un paso mas, se acostó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el viajero pensó en lo agradable que seria disponer de una cama. Casualmente, aquel era un árbol celestial de los pensamientos. Asi que, instantaniamente, aparecio una confortable cama. El hombre se echo sobre ella y, mientras disfrutaba del lecho, penso en lo placentero que resultaría que una joven le diera ... (ver texto completo)