En este tiempo de cuaresma y de papas renunciantes porque la carga del cargo los abruma, me viene a la memoria un grato recuerdo olorífico de la infancia. Salir de la escuela al medio día, quedarme rezagada para intentar librar los empujones y la aglomeración de la salida, caminar por el barro o por la nieve haciendo equilibrísmo con las madreñas... siempre ensimismada y soñadora, hasta que algo me sacaba de la ensoñación. El olor maravilloso a fritos con aceite de oliva que salía por las ventanas ... (ver texto completo)
¿Y no te recuerda las patatas con bacalao y arroz? A mi me quedó tan grabado que todavía me pego algún que otro banquete; y no sólo en esta época. En León tenemos la suerte de disfrutarlo en muchos sitios y de muchas formas. Un auténtico manjar.