Qué guapa estabas, Lidy!
Mi mejor recuerdo del
colegio de las monjas, son los regalices que vendían a la hora del recreo, en aquel cuartuco que había debajo de la
escalera. Y también recuerdo, con agrado, un juguete que te dejaban en el recreo, una especie de
flores de distintos
colores, que se encajaban para formar figuras. Muy entretenido.
Para mí, la
escuela pública fue todo un descubrimiento…los niños y las niñas juntos, las mesas pintarrejeadas, el maestro, la libertad para algunas cosas
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