Esto hacía que el pupitre se pareciera a una pared con graffiti. Y claro, había que limpiarlo de vez en cuando. Para ello usábamos trozos de cristal de ventana con los que raspábamos la madera hasta quitar las manchas de tinta. Solíamos estar todo un día raspando. Yo aún tengo una cicatriz en un dedo, del corte que me hice con un cristal en estas operaciones de limpieza.

También corría por nuestra cuenta limpiar la escuela de vez en cuando. Para ello, primero regábamos las tablas del suelo y luego ... (ver texto completo)
Pero todo se olvidaba a la hora del recreo. Las chicas solían jugar a la comba y los chicos al tus. El juego del tus consistía en derribar con una piedra, un bolo puntiagudo y pequeño que se colocaba sobre una piedra plana de río, enterrada a ras de suelo en mitad del camino, junto a la casa de Corsino. Se trazaba una raya perpendicular atravesando el camino y que pasaba por el centro de la piedra. A unos diez metros se colocaba otra piedra que marcaba la posición desde la que se lanzaban las piedras ... (ver texto completo)
Superada la etapa de la pizarra, pasábamos a escribir con un lapicero que afilábamos con cuchillas de afeitar. Finalmente, pasábamos a escribir con plumilla y tinta que fabricábamos nosotros mismos con polvos y agua, bajo la supervisión del maestro o de los mayores. La plumilla se insertaba en un palillero de madera y las había de diferentes tipos. La plumilla normal, la de pata de ganso, la de hacer letra gótica y así. Había que manejarlas con un buen juego de muñeca y controlando bien la presión, ... (ver texto completo)
Esto hacía que el pupitre se pareciera a una pared con graffiti. Y claro, había que limpiarlo de vez en cuando. Para ello usábamos trozos de cristal de ventana con los que raspábamos la madera hasta quitar las manchas de tinta. Solíamos estar todo un día raspando. Yo aún tengo una cicatriz en un dedo, del corte que me hice con un cristal en estas operaciones de limpieza.

También corría por nuestra cuenta limpiar la escuela de vez en cuando. Para ello, primero regábamos las tablas del suelo y luego ... (ver texto completo)
Aprendíamos a escribir en pizarras del tamaño de una hoja, hechas con piedra de pizarra negra y un marco de madera al que se sujetaba con un cordel el borrador de trapo. Se escribía con un pizarrín que podía ser de pizarra o más blando, denominado “de manteca“. Cualquiera de los dos tipos de pizarrín producía un chirrido que erizaba el pelo de los brazos. Se borraba echando saliva y frotando con el trapo. Había que aprender a producir saliva en cantidad, para lo que frotábamos la parte interior de ... (ver texto completo)
Superada la etapa de la pizarra, pasábamos a escribir con un lapicero que afilábamos con cuchillas de afeitar. Finalmente, pasábamos a escribir con plumilla y tinta que fabricábamos nosotros mismos con polvos y agua, bajo la supervisión del maestro o de los mayores. La plumilla se insertaba en un palillero de madera y las había de diferentes tipos. La plumilla normal, la de pata de ganso, la de hacer letra gótica y así. Había que manejarlas con un buen juego de muñeca y controlando bien la presión, ... (ver texto completo)
Salvo las cartillas en las que hacíamos las muestras de caligrafía, los libros de cada grupo pasaban de un año para otro a los nuevos que accedían al nivel. Para prolongar su vida, lo que teníamos que hacer el primer día de curso con el catón o enciclopedia que te tocaba, era forrarlo en casa con papel, que solía ser de periódico. Y si el libro estaba muy deteriorado tenias que encuadernarlo. Para ello se hacia un engrudo con agua y harina con el que se pegaba una tela al lomo del libro y a las pastas. ... (ver texto completo)
Aprendíamos a escribir en pizarras del tamaño de una hoja, hechas con piedra de pizarra negra y un marco de madera al que se sujetaba con un cordel el borrador de trapo. Se escribía con un pizarrín que podía ser de pizarra o más blando, denominado “de manteca“. Cualquiera de los dos tipos de pizarrín producía un chirrido que erizaba el pelo de los brazos. Se borraba echando saliva y frotando con el trapo. Había que aprender a producir saliva en cantidad, para lo que frotábamos la parte interior de ... (ver texto completo)
A partir de la primera media hora, estar de rodillas era una tortura, por mucho entrenamiento que tuviéramos en arrodillarnos en la iglesia con tanta Misa y tanto Rosario a los que entonces asistíamos. Cuando creíamos que el maestro no nos veía, nos sentábamos sobre los talones con lo que entonces te dolían los dedos de los pies y los mismos talones. Y que decir de sujetar los libros en las palmas de las manos con los brazos extendidos. Encogíamos los brazos intentando que los codos nos llegaran ... (ver texto completo)
Salvo las cartillas en las que hacíamos las muestras de caligrafía, los libros de cada grupo pasaban de un año para otro a los nuevos que accedían al nivel. Para prolongar su vida, lo que teníamos que hacer el primer día de curso con el catón o enciclopedia que te tocaba, era forrarlo en casa con papel, que solía ser de periódico. Y si el libro estaba muy deteriorado tenias que encuadernarlo. Para ello se hacia un engrudo con agua y harina con el que se pegaba una tela al lomo del libro y a las pastas. ... (ver texto completo)
La fuerza con la que aplicaba cada uno de los correctivos, te hacía consciente de la gravedad de la trasgresión. Si el caso lo requería, después de ser acariciado con la regla, venían los castigos que casi siempre pasaban por estar un buen rato de rodillas. O días enteros, como me pasó a mí en una ocasión según se cuenta en el post Por si acaso. Podía agravarse el castigo poniendo los brazos extendidos en cruz y, si el incidente era extremadamente grave, con un libro grueso en cada mano. El lugar ... (ver texto completo)
A partir de la primera media hora, estar de rodillas era una tortura, por mucho entrenamiento que tuviéramos en arrodillarnos en la iglesia con tanta Misa y tanto Rosario a los que entonces asistíamos. Cuando creíamos que el maestro no nos veía, nos sentábamos sobre los talones con lo que entonces te dolían los dedos de los pies y los mismos talones. Y que decir de sujetar los libros en las palmas de las manos con los brazos extendidos. Encogíamos los brazos intentando que los codos nos llegaran ... (ver texto completo)
Ni que decir tiene que con aquel sistema tan complejo, mantener el orden en clase era fundamental, y de ello se ocupaba el maestro con absoluta eficacia. El primer nivel conminatorio era su mirada, por encima de las gafas, después los gritos con que te afeaba tu conducta, luego un ligero coscorrón o tirón de orejas. Y si era preciso, estaba la regla con la que podía sacudirte en la palma de la mano o, si el asunto era grave, sobre las uñas de los cuatro dedos juntos y que teníamos que presentarle ... (ver texto completo)
La fuerza con la que aplicaba cada uno de los correctivos, te hacía consciente de la gravedad de la trasgresión. Si el caso lo requería, después de ser acariciado con la regla, venían los castigos que casi siempre pasaban por estar un buen rato de rodillas. O días enteros, como me pasó a mí en una ocasión según se cuenta en el post Por si acaso. Podía agravarse el castigo poniendo los brazos extendidos en cruz y, si el incidente era extremadamente grave, con un libro grueso en cada mano. El lugar ... (ver texto completo)
Era una escuela a la que asistíamos todos los chicos y chicas del pueblo, fuera cual fuera la edad hasta los catorce años. Nos sentábamos en los bancos por grupos según el nivel de conocimiento y el maestro nos dedicaba un rato a cada grupo. Mientras el maestro se ocupaba de un grupo, el resto se dedicaba a realizar cuentas o muestras de caligrafía en la cartilla o algún otro trabajo que nos hubiera mandado. En realidad, estábamos con media cabeza en lo que hacíamos y con la otra media atentos a ... (ver texto completo)
Ni que decir tiene que con aquel sistema tan complejo, mantener el orden en clase era fundamental, y de ello se ocupaba el maestro con absoluta eficacia. El primer nivel conminatorio era su mirada, por encima de las gafas, después los gritos con que te afeaba tu conducta, luego un ligero coscorrón o tirón de orejas. Y si era preciso, estaba la regla con la que podía sacudirte en la palma de la mano o, si el asunto era grave, sobre las uñas de los cuatro dedos juntos y que teníamos que presentarle ... (ver texto completo)
El resto del mobiliario era una librería cerrada con cristales, la pizarra negra pintada en la pared, un mapa de España, un mapamundi, un crucifijo y las fotos de Franco y José Antonio. Y nuestros bancos, claro. Eran unos bancos corridos que tenían el tablero superior inclinado y con agujeros para los tinteros de porcelana y, debajo, una tabla horizontal donde dejábamos los cuadernos y los libros. También había unas perchas para colgar la ropa.
Era una escuela a la que asistíamos todos los chicos y chicas del pueblo, fuera cual fuera la edad hasta los catorce años. Nos sentábamos en los bancos por grupos según el nivel de conocimiento y el maestro nos dedicaba un rato a cada grupo. Mientras el maestro se ocupaba de un grupo, el resto se dedicaba a realizar cuentas o muestras de caligrafía en la cartilla o algún otro trabajo que nos hubiera mandado. En realidad, estábamos con media cabeza en lo que hacíamos y con la otra media atentos a ... (ver texto completo)
El resto del mobiliario era una librería cerrada con cristales, la pizarra negra pintada en la pared, un mapa de España, un mapamundi, un crucifijo y las fotos de Franco y José Antonio. Y nuestros bancos, claro. Eran unos bancos corridos que tenían el tablero superior inclinado y con agujeros para los tinteros de porcelana y, debajo, una tabla horizontal donde dejábamos los cuadernos y los libros. También había unas perchas para colgar la ropa.
Romero en flor

Romero, Romero... Que "salga" lo malo y "que entre" lo bueno! Hoy es el dia del Romero y tienes que leer este mensaje desde el principio para que se cumpla el refrán! Si recibes esto el refrán en ti se hará realidad si es que lo necesitas y pronto verás que tuvida cambia para bien! Si cortas la cadena el refrán puede cumplirse pero al reves... Tienes que enviarlo a ocho personitas que quieras mucho!
Buenos dias Victoria, aqui tambien tenemos sol pero de calor nada, y ademas hace un aire malo de verdad, asi que por hoy ya se ha terminado de pasar frio, he venido hace un rato pero por la sombra no se puede estar, pasa un feliz Domingo,
un abrazo y hasta otro rato,
Buenas noches Teo, jaajaj aqui hacia sol, pero no veas cuando sali a la calle, me quede helada, el aire era frio de narices,
Feliz noche y un bonito lunes
Un abrazooooooooooooooooooo
Buenas noches Marcelino
Feliz noche y un bonito lunes
Un abrazooooooooooo
Feliz semana para ti tambien
Un besoooooooooo
Buenas noches VICTORIA, por BARNA MUY BUEN TIEMPO por LA MANCHA NOS HELAMOS BESOS
Buenas noches Cristina, jaajaj si teniamos sol, pero no veas que frio hacia, el aire cortaba.
Feliz noche y un feliz lunes
Un besoooooooooooooooooooooooo