Entró el verano aquí en el suelo burebano, ¡saludos! errante golondrina, perenne vecina del ardiente verano. Llegaste por primavera con tu cola larga y bifurcada, garganta rojiza, vientre blancuzco y alas azuladas, para hacer tu nido en chimeneas y pajares. Seas bienvenida, y que nos libres de moscas y mosquitos, que tánto abundan en estos pueblos pequeñitos.
Tu siempre vuelas con ventanilla, pero los que a pie andamos, casca un sol que te desloma, y las espigas tuesta, seca y dora. Menos mal ... (ver texto completo)
Tu siempre vuelas con ventanilla, pero los que a pie andamos, casca un sol que te desloma, y las espigas tuesta, seca y dora. Menos mal ... (ver texto completo)