Si no hubiéramos sido previsores y hubiéramos dejado el coche en un lugar libre de cargos, menuda factura. Así, tan tranquilos, a esperar el turno en rayos. Y por fin llegó la hora. En tal sala, desnúdate de cintura para arriba y te pones la bata. Te quitas anillos, y cadena... Bueno está, ¿qué tendrá que ver el pie con el torso superior, Dios padre? Igual es que me quieren llevar de nuevo al quirófano, previendo que las chapas que me han puesto me vayan a dar alergia. Lo haré, pero en cuanto salga ... (ver texto completo)