Bella, bellísima como siempre, masculla mientras carraspea.
Ella y él llevan los mismos nervios, la misma incógnita de hace 50 años. Los mismos temores de la primera cita.
Dos miradas que los acercan, dos sonrisas que muestran una sola alegría y trémulos labios que se acercan y rozan, cuatro manos temblorosas que contradicen la aparente
calma de los dos. Solo se miran, se toman de las manos y se sientan. No hablan, solo se miran, se acarician y sonríen. Sonríen y lloran. Lloran y ríen. Ríen ... (ver texto completo)
Ella y él llevan los mismos nervios, la misma incógnita de hace 50 años. Los mismos temores de la primera cita.
Dos miradas que los acercan, dos sonrisas que muestran una sola alegría y trémulos labios que se acercan y rozan, cuatro manos temblorosas que contradicen la aparente
calma de los dos. Solo se miran, se toman de las manos y se sientan. No hablan, solo se miran, se acarician y sonríen. Sonríen y lloran. Lloran y ríen. Ríen ... (ver texto completo)
