- Sí, lo soy, pero me gustaría ser libre como lo eres tú
- A mí me gustaría ser tú, no te falta el agua ni la comida, tienes todo tipo de comodidades
Así estaban los dos animalitos, deseando estar en el lugar del otro, sus vidas no les gustaba, pero los niños con sus padres regresaron a casa, y el canario seguiría en su jaula y el ratoncito en su madriguera.
Cada día el canario recibía todo tipo de alimentos y elogios, su canto animaba a todos los habitantes de la casa.
El ratoncito Florentino
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Cada minuto de su vida la pasó el ratoncito Florentino trabajando por ese sueño, todo tipo de objetos recogía de la
casa, una bonita tela le serviría de cortinas, un trozo de madera convertiría en
puerta, en una mesa y varias sillas, varios utensilios serían sus cubiertos, y mucha
agua y
comida robaba a diario de la cocina.
- Te van a pillar Florentino, ten cuidado, no necesitas tanto y tu vida arriesgas todos los días- le decía su
amigo el canario desde su jaula
- Eso es porque me tienes envidia,
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