Una flor
Una golondrina no hace verano.
Al borde de la muerte más sonora que antes las cigarras en otoño.
Tienes el corazón poblado de cigarras, y un parecido a muertas vihuelas desveladas, gran melancólica.
Al borde de la muerte más sonora que antes las cigarras en otoño.
Cuando para de cantar y vuela al fin vemos a la cigarra.
En la tierra jamás la poesía cesa: cuando, en la solitaria tarde invernal, el hielo ha labrado el silencio, en el hogar ya vibra el cántico del grillo, que aumenta sus ardores, y parece, al sumido en somnolencia dulce, la voz de la cigarra, entre colinas verdes.
Como una mano sin dedos como un jardín sin recreo, así es como me siento yo el día que no te veo. (Anónimo)
Cuando para de cantar y vuela al fin vemos a la cigarra.
El mismo paisaje escucha el canto y ve la muerte de la cigarra.
Una cigarra canta frente a la casa vacía al último sol.
Los grandes episodios de la vida de las abejas, a saber: la formación y la partida del enjambre, la fundación de la ciudad nueva, el nacimiento, los combates y le vuelo nupcial de las jóvenes reinas, la masacre de los machos y el regreso del letargo del inverno.
El mismo paisaje escucha el canto y ve la muerte de la cigarra.
Mariposa que revoloteas. Como tú siento que soy una criatura de polvo.
Los grandes episodios de la vida de las abejas, a saber: la formación y la partida del enjambre, la fundación de la ciudad nueva, el nacimiento, los combates y le vuelo nupcial de las jóvenes reinas, la masacre de los machos y el regreso del letargo del inverno.
La mariposa confiada duerme en la campana del templo.
Mariposa que revoloteas. Como tú siento que soy una criatura de polvo.
En tu espada de hierro vivo y como mariposa de tu hechizo palpitante al fuego vuelo.
La mariposa confiada duerme en la campana del templo.
Volveré temprano. Te traeré la aurora y, para tu espalda, polvo de mariposa. Si nadan estrellas hoy bajo tu ropa, allí estaré yo. Y si te despiertas antes de que salga el sol y algo se enreda en tu pecho, ese seré yo.
En tu espada de hierro vivo y como mariposa de tu hechizo palpitante al fuego vuelo.
Durmiendo sobre la piedra mariposa, ¿Sueñas tú de mí el infortunio?
Volveré temprano. Te traeré la aurora y, para tu espalda, polvo de mariposa. Si nadan estrellas hoy bajo tu ropa, allí estaré yo. Y si te despiertas antes de que salga el sol y algo se enreda en tu pecho, ese seré yo.
Ella anuda hilos entre los hombres y lleva de aquí para allá la mariposa profunda, ala del paisaje y del alma de un país, con su polen...
Durmiendo sobre la piedra mariposa, ¿Sueñas tú de mí el infortunio?
Mariposa de otoño me dejaste sola entre los montes.
Ella anuda hilos entre los hombres y lleva de aquí para allá la mariposa profunda, ala del paisaje y del alma de un país, con su polen...
Oh mariposa, ¿Qué sueñas cuando agitas tus alas?
Mariposa de otoño me dejaste sola entre los montes.