¡Tanto el Halcón peregrino como el azor, deben de tener estos y otros
paisajes bien vistos!
El Halcón lo hace desde más altura y literalmente arponea sus víctimas desestabilizándolas
hasta hacerlas caer al suelo donde ya nada pueden hacer frente su agresor.
El Azor a menor altura, busca en las dehesas y veredas presas a las que
haciéndolas salir de sus escondrijos, como a los conejos, les da alcance.
Tiene ambos un "canto" agudo que es bastante fácil de identificar. Los primeros
les gusta estar
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