No recuerdo haber visto marionetas en Herrera pero si recuerdo los títeres de la plaza. Cuando los titiriteros llagaban era como un día de fiesta, todos los chiguitos nos poníamos contentos pues ya se sabia que aquella noche había fiesta en la plaza, no siempre nos dejaban asistir pero insistíamos hasta convencerlos, pues sacrificábamos a los padres a acompañarnos, era muy divertido solían representar una historia como un teatrillo y también hacia juegos malabares todos nos quedábamos con la boca ... (ver texto completo)
A mí lo que me viene a la memoria provocado por vuestros interesantes recuerdos son los campamentos de titiriteros que, en alguna ocasión, pude contemplar instalados en La Fuente de los Caños, junto a los lavaderos. Aquellos pintorescos carromatos, las peculiares vestimentas, la cabra..., aquellos niños que contestaban desafiantemente a nuestras timoratas miradas. El miedo, el desconocimiento impedía cualquier tipo de acercamiento. El descubrimiento de otras realidades diferentes a las nuestras se ... (ver texto completo)