La propia idiosincrasia de mi piel está determinando que tenga que ir al hospital cada lunes de la semana. Y así voy viendo, el día a día de la flor de la lavanda, que me encanta. El próximo lunes habrá madurado un pelín más. Cojo al vuelo unas cuantas vedijas y me huelen a gloria y me impregnan de ese particular aroma. Todo, porque todos sabemos acerca de los precios abusivos del parking, así que con silla en mano y contando con quien me lleva, emprendemos nuestro paseo diario. No sólo lavanda hay ... (ver texto completo)