Es que no se puede replicar y estar en misa.
Conde.
Y más que en unos días no puedo visitaros:

Los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud de la edad madura.
Victor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino


Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.
Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés

Por cierto conoceis ... (ver texto completo)
Yo recuerdo ver planchar con ella.Qué sensación de hogar daba...
Conde.
Frase dehoy:

La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio.
Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.
Conde.
El barro amarillo, también lo conseguian en unos barrancos que hay o había en Zonteso, y hacer la raya derechita que pintan, y el remate de cal cuando jalbiegan entre las paredes y el suelo se llama: "dar la vera ".

Y que trabajoso es jalbegar.
"
"Podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera" (Pablo Neruda).
Me ha hecho mucha ilusión ver la tienda de mi abuela y de mi tío Pedro en internet. Estoy con todos vosotros en que la tienda era única, y no sólo porque no hubiera otra, yo también guardo buenos recuerdos de por allí, quizá un poco más lejanos en el tiempo, pero en la distancia se hacen más dulces.
¿Para planchar en estos tiempos?. Se debería hacer un homenaje a todas las mujer del siglo pasado por tanto trabajo;aquellas puntillas, juegos de cama, ropa interior tan bien planchadas y almidonadas parecian sacadas de la tienda.
Polemica absurda??? si te parece absurda da soluciones.

Y.
Si y que bien se estaba allí.
¿Era una fashion victim?, yo creo que no, que era sólo victim.
Pues si hace un tunel mejor a Navacepedilla, y nos libramos del terrible puerto de chía.
Se vendía de todo un poco y mucho de nada. Lo típico, desde un hilo a zapatillas, pasando por unas galletas super gordas a granel que tenían en la entrada. Lo de menos era lo que se vendía sino el trato que te daban, pues muchas veces a pesar de que querias algo y que casualidad que lo acababa de vender nunca salías de allí sin un caramelo o una galleta.
Que conste que los pantalones de mi tío Eusebio no estaban rotos, estaban "tunelaos".
O nos hace un tunel que llegue a la Hergui por lo menos, quien sabe.