Hace años, Señorías, que firmaron el Pacto Antiterrorista en el cual se comprometían a no utilizar el
Terrorismo como arma electoral y partidista. Permítannos no creerles a algunos de ustedes en esta ocasión.
Su credibilidad a este respecto ha quedado más que deteriorada.
Ustedes lo saben perfectamente, aunque les desagrade oírlo, nos han convertido en moneda de cambio del
Juego político.
De igual modo en que decíamos que no podemos admitir que se nos utilice como arma política entre
Partidos,
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