Que no ha estado en
Salamanca no hace falta que lo jure.
Que no ha estudiado tampoco. Pero no por falta de oportunidades, que las habrá tenido, sino por falta de actitud y de aptitud.
No soy un privilegiado, y si lo soy, no lo soy más que usted: he tenido que dejarme los codos para no perder la beca que me ha permitido estudiar en una universidad pública.
No defiendo a ninguna corporación, defiendo a mi padre... Porque usted no hace política... Usted sólo hace descalificación personal, supongo
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