Día Internacional del compañerismo

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Solidaridad
Día Internacional de la Tolerancia: el respeto por la diferencia
16-10-2018 Lectura 4 Minutos

Respeto y tolerancia son términos que van de la mano. Son dos de los valores humanos que se deben priorizar y no se pueden olvidar en ninguna circunstancia. Si se desea vivir en una sociedad tolerante es fundamental respetar al prójimo y tolerar que piense diferente por mucho que se crea que está equivocado en su pensamiento.

¿Qué es tolerancia?

Si buscamos el significado de tolerancia en la RAE (Real Academia Española), vemos que este término está definido en su acepción 2 como “respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”. En la acepción 3, se da un paso más allá y se refiere a la tolerancia como “el reconocimiento de inmunidad política para quienes profesan religiones distintas de la admitida oficialmente”. ... (ver texto completo)
“2006-01-11 00:33:08 Buena idea ESPAñOLA, yo voto por el pueblo del emigrao asi lo obligamos a bajar, jar, jar, jar. Estoy desespera der to, ende que llegue no consigo que se me cuelgue uno y mira que os deje uno largo en la foto dos de mi pueblo, para tos toitos tos. Pos na que ya para ajorrar palabras escribo en andaluz cerrao asi si no se cuelga al menos escribo menos jeje. Un abrazo mis manchegos y mis onubenses, os eche de menos estas navidades. Maria.”
El vuelve-parvas se empleaba en las labores de trilla, en la era, una vez que la mies se había triturado lo suficiente.

Tornadera

Horcavuelta
(Proviene de la palabra tornar).

f. Horca de dos puntas, con que se da vuelta a las parvas.
tornadera
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Vertedera
La vertedera se enganchaba en una yunta, la cual podía estar compuesta por asnos, mulas o bueyes.

Vertedera
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En agricultura, se denomina vertedera al elemento del arado destinado a voltear y extender la tierra levantada. Se inventó en el siglo XI, utilizándose desde el arado normando y hasta la actualidad. Es uno de los elementos que determina el efecto sobre el suelo que se produce con la labranza dado que, en función ... (ver texto completo)
Algunos nobles, abusando de su bondad, usurparon los derechos de su iglesia; pero Guillermo no se amilanó ante la amenaza de confiscación de bienes y llevó el caso ante el rey. Su humildad y paciencia triunfaron en varias ocasiones de la oposición de su capítulo y su clero. Guillermo convirtió a muchos albigenses, y su última enfermedad le sorprendió cuando estaba preparando una misión para esos herejes. A pesar de su padecimiento, decidió predicar un sermón de despedida. Esto hizo que la fiebre ... (ver texto completo)
El primer cuidado de san Guillermo fue elevar su vida interior y exterior a la altura de su dignidad, pues estaba persuadido de que el primer deber de un hombre es honrar a Dios en su corazón. Redobló, pues sus penitencias, diciendo que su cargo le obligaba a sacrificarse por los otros tanto o más, que por sí mismo. Bajo el hábito religioso llevaba una áspera camisa, y ni en el invierno, ni en el verano, cambiaba de manera de vestir. Jamás comía carne, aunque sus huéspedes encontraban buena mesa ... (ver texto completo)
A la muerte de Enrique de Sully, arzobispo de Bourges, el clero de la ciudad pidió a Eudo, obispo de París, que le ayudase a elegir un pastor. Como todos querían a un abad del Cister, depositaron sobre el altar el nombre de tres abades. Esta elección por sorteo hubiera sido una superstición, si los electores hubieran esperado un milagro. En realidad era muy razonable, ya que todas las personas propuestas para el cargo parecían igualmente dotadas, y se encomendaba la elección a Dios, poniendo toda ... (ver texto completo)
Guillermo pasó entonces a la orden cisterciense, que se distinguía por su fama de santidad. Tomó el hábito en la abadía de Pontigny. Poco después fue elegido abad, primero de Fontaine-Jean, en la diócesis de Sens, y después, del monasterio de Chalis, mucho más importante, que había sido construido por Luis el Gordo, en 1136. San Guillermo se consideró siempre como el último de los monjes. La mansedumbre de su palabra daba testimonio del gozo y la paz de su alma. La virtud era atractiva en él, a pesar ... (ver texto completo)
Breve Biografía

Guillermo de Donjeon, que pertenecía a una ilustre familia de Nevers, nació en Nevers, Francia. Fue educado por su tío Pedro, archidiácono de Soissons. Muy joven fue hecho canónigo, primero dé Soissons y luego de París. Pero pronto decidió abandonar totalmente el mundo, y se retiró a la soledad en la abadía de Grandmont. Allí vivió con gran regularidad la vida de esa austera orden, hasta que una disputa entre los monjes de coro y los otros turbó la paz.
Santoral

Guillermo de Bourges, Santo

Guillermo de Bourges, Santo
Abad y Obispo, 10 de enero

Por: Alban Butler | Fuente: Vida de los Santos

Abad y Obispo ... (ver texto completo)
Hay gente que piensa que el hecho de que se hagan determinados productos en México o Indonesia pagando a la mano de obra menos de lo que se le pagaría en EEUU, es una forma de explotación de los tailandeses e indonesios[8]. Pero, si echamos la vista atrás, veremos que España, Irlanda, Corea del Sur, Taiwan y otros muchos países han salido de la pobreza en los últimos sesenta o setenta años, acercándose a los países más ricos –o incluso superando a muchos– gracias a haber sido en su día Méxicos o ... (ver texto completo)
Al acabar con estas dos mentiras simples, se me han venido a la cabeza otras dos, pensando en Donald Trump, populista de derechas que, si Dios no lo impide, podría acabar siendo Presidente de los EEUU. La mentira simple de Trump, y otros populistas de derechas de países ricos, sería cómica si no pudiese llegar a ser trágica. Dice Trump que si llega a Presidente, prohibirá la deslocalización de empresas fuera de los EEUU. Su mentira simple afirma que así, si determinados productos de empresas americanas, ... (ver texto completo)
Estas verdades complejas suenan a duras a los oídos acostumbrados a las mentiras simples. Por eso ante ellas hay tres tipos de personas. Primero, las que las aceptan e intentan que la sociedad las aplique. Segundo las que, llevadas por una repetición reiterada y machacona de las mentiras simples, se escandalizan y no pueden aceptarlas porque les parecen éticamente inaceptables. A éstas, normalmente cargadas de buena voluntad, el escándalo que les producen las verdades complejas les impiden seguir el razonamiento y aceptar sus conclusiones. Es más fácil y más socialmente aceptado aferrarse a las mentiras simples. Es importante intentar convencer a estas personas. Desgraciadamente, entre estas personas se encuentran muchos católicos y, más desgraciadamente todavía, muchos sacerdotes y miembros de la alta jerarquía eclesiástica. Pero nos ha sido dicho que la verdad os hará libres. En cambio, rechazar estas verdades puede hacer que uno se sienta bien. Pero esas mentiras simples son, como se ha visto antes, un atentado contra el bien común. ¿Qué es mejor para el bien común, que el salario sea –tal vez, sólo tal vez– algo más bajo y que nadie tenga el trabajo asegurado, pero que trabaje casi todo el mundo casi toda su vida[7] o que algún “ente” “garantice” el trabajo a todo el mundo con un salario ilusoriamente alto y el mundo se divida entre los privilegiados que tienen un trabajo “garantizado” y con un sueldo artificialmente alto y los marginados que es prácticamente imposible que encuentren trabajo nunca o se tengan que colocar en trabajos negros? Para alguien que ame la justicia distributiva no cabe duda, la primera. Pero a los sindicatos ideológicos parece que les gusta más la segunda. El tercer grupo de personas que se aferran a las mentiras simples son las que, siendo conscientes o no de que esas verdades complejas son verdades, no las quieren aceptar por cuestiones ideológicas. En este grupo están los populistas de izquierdas. Creo que a estas personas no merece la pena intentar convencerlas porque no hay más sordo que el que no quiere oír ni más tonto que quien no quiere razonar. Pero, tú, ¿en qué grupo estás? Yo, sin duda, en el primero. Y si eres una persona de buena voluntad, me gustaría convencerte de que estuvieras conmigo. ... (ver texto completo)
Por tanto, creo poder afirmar que el mercado libre de trabajo, con despido libre, sin restricciones de salario mínimo es una aportación al bien común. En efecto, tanto la mentira simple de la protección como la del salario mínimo, dividen a los empleados en dos tipos, los privilegiados que tienen trabajo y los parados que tienen sólo remotas esperanzas de encontrarlo o sólo pueden encontrar uno en condiciones infrahumanas. Si esta división es bien común, que baje Dios y lo vea. Más bien me parece ... (ver texto completo)
Segunda mentira simple: el salario mínimo interprofesional protege a los trabajadores de ser explotados por un sueldo miserable. Si mañana un gobierno dijese que el salario mínimo fuese de 3.000€ al mes, en vez de 655, ¿alguien duda que habría muchas empresas que dejarían de hacer determinados productos, al no ser competitivas, despidiendo a los trabajadores que los hacían? Creo que caben pocas dudas de que así sería. Toda reglamentación que pretenda obligar a las empresas a pagar un salario superior al que le permite ser competitiva haciendo algo, lo que hace es crear paro. Pero hay algo todavía peor. Esas personas que van al paro, necesitan trabajar para mantenerse y, por lo tanto, aceptan cualquier contrato a cualquier precio. Y, precisamente por eso, aparecerá un mercado negro de trabajo sumergido en el que se contratará a personas por salarios mucho más bajos del que tendrían si no se hubiese puesto ese salario mínimo. Y ese mercado negro, no sólo lo será para el trabajo, sino que aparecerán productos producidos por empresas sumergidas que harán esos productos que ya no se pueden hacer con el salario mínimo obligatorio. Y esas empresas no pagarán impuestos, lo que pondrá en desventaja a las empresas legales que sí los pagan, amén de bajar la recaudación impositiva. Otra vez, como en la mentira anterior, se puede pensar que si en vez de los 3.000€ que he puesto como hipótesis se pusiese un “razonable” salario mínimo, éste no crearía paro. Pero el único salario mínimo “razonable” que no crea paro es aquél que es más bajo que el más bajo salario real y, en ese caso, ese salario mínimo no es “razonable” sino perfectamente inútil. La segunda verdad compleja es que el salario mínimo, o es inútil, o crea paro, trabajos miserables y economía sumergida. ... (ver texto completo)