Pues no abras el pico, ¡cógelo!. Coge un pico, vas y cortas tú el
agua... Aunque me temo que no valdrás ni para eso. O mejor aún coge una libreta y un lápiz, mides en el contador y después pasas la factura.
No sé si sabrás, que la mayoría de los contadores de agua del
pueblo están estropeados, y que gastamos todos mucho más de lo que pagamos. Pero la anterior corporación sucia-lista, en vez de solventar este grave problema, decidió proyectar una
plaza monumental, orgullo de tercermundistas. Un
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