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Aquí en esta fotografía podemos apreciar el lamentable estado en el cual llego hasta nuestros días el patio o claustro del Palacete que mandara construir el infante don Juan Manuel cuando heredo estas tierras.

Como podemos apreciar por la anterior fotografía no ha variado su construcción al ser restaurado.
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En esta fotografía estamos viendo el patio o claustro del palacete del infante don Juan Manuel que él mandara construir en la villa de Belmonte de Cuenca y que después de la restauración y derribo que se ha llevado a cabo vuelve a darnos la antigua imagen que tenía que es de una belleza inusitada.

Aquí en este palacete vivió el infante don Juan Manuel y familia, luego pasarían a ocuparlo la familia de los pachecos doña María Pacheco y su esposo don Alfonso Téllez y aquí nacieron ... (ver texto completo)
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Vemos en esta imagen que se puede ver en la colegiata de San Bartolomé de la villa de Belmonte de Cuenca la presentación del niño Jesús en el templo, vemos que el arte sacro recoge toda la vida de Jesús y la plasma en lienzos, tapices y cuadros, que son verdaderas obras de arte.
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Esta imagen anexada en el retablo del altar mayor de la colegiata de la villa de Belmonte de Cuenca es de San Agustín de Tagaste el cual fue obispo de Hipona (354-430) es doctor de la iglesia católica, fundó la orden de los Agustinos los cuales se dedican a la enseñanza.

De todos los libros que escribió que fueron muchos; el más leído es sin duda la Confesiones.
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Esta escultura del enterramiento de Cristo la podemos ver en una de las capillas de la Colegiata de San Bartolomé de la villa de Belmonte de Cuenca, está capilla fue mandada construir por los abuelos de Fray Luis de León donde están enterrados, es de arte gótico y tiene una preciosa puerta de entrada a la misma toda de forja.
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El ciudadano se moviliza
Queremos defender nuestra tierra
De tanto desamor y paliza
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A la tierra hay que mimar
No ensuciarla con trapos
Aprendamos todos amar
A mares y a los astros.
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Bajo el manto florido
Del otoñal veranillo
El membrillo es cogido
Estando el amarillo.
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Del tío Salustio y don Pipo

Don Pipo: está mañana no lo he visto tio Salustio y he venido sólo a tomar el cafetito, pues cuando ha llegado la hora y no lo he visto me he dicho, eso es que le ha pasado algo.

Tio Salustio: hoy se me ha ido el santo al cielo, pues he tenido que esperar a que venga el señor del gas para hacer la revisión y quería llamarlo por teléfono, pero cuando me he dado cuenta ya se había pasado la hora, y luego no me iba bien el móvil.

Ayer pensé de decírselo ... (ver texto completo)
Octubre

Octubre se confirmara
El adalid de la lluvia
Siendo el que animara
La seta en la umbría.

De la hoja vera caer
La lagrima del verano
Sin aflicción ni decaer ... (ver texto completo)
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El deseo

El agua es deseada
Con mesura y medida
Más quiere ser rogada
Para ser bien recibida.

Obligada a gota fría
Ella que no desea mal ... (ver texto completo)
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Este poema es salido de mi pluma
La tradición del culto a San Dionisio de París, fue creciendo poco a poco, dándole a conocer, llegando a confundirlo con Dionisio Areopagita (obispo de Atenas) o con Dionisio el Místico. Esta confusión proviene del siglo XII cuando el abad Suger falsificó unos documentos por razones políticas, haciendo creer que San Dionisio había asistido a los sermones de Pablo de Tarso.
Según las Vidas de San Dionisio, escritas en la época carolingia, tras ser decapitado, Dionisio anduvo durante seis kilómetros con su cabeza bajo el brazo, atravesando Montmartre, por el camino que, más tarde, sería conocido como calle de los Mártires. Al término de su trayecto, entregó su cabeza a una piadosa mujer descendiente de la nobleza romana, llamada Casulla, y después se desplomó. En ese punto exacto se edificó una basílica en su honor. La ciudad se llama actualmente Saint-Denis.
Dionisio fundó en Francia muchas iglesias y fue martirizado en el 272, junto con Rústico y Eleuterio, durante la persecución de Valeriano. Según creen algunos es en Montmartre (mons Martyrum), o en el sur de la Isla de la Cité, según otros, donde se eleva, en la actualidad, la ciudad de Saint-Denis lugar en el que fueron condenados a muerte.