Como no podía ser de otra manera, también yo siento y lamento la muerte de nuestro querido párroco D. Felipe. Sabía estaba muy enfermo llevaba un tiempo, pero ahí iba tirando, hasta que Dios decidió llevarselo. Era querido por todo el pueblo y todos hemos sentido su marcha aparte de su bondad, hizo mucho por la iglesia arreglando, y reparando los destrozos que el tiempo y la lluvia hicieron con el tiempo. Era una persona de Dios y como tal se comportaba. Recuerdo en los veranos cuando por la noche ... (ver texto completo)