.- Es final de otoño y tengo frío, pero estoy muy contenta de verte aquí, en nuestro bosquecillo, solo para mí durante un rato. No tenemos mucho tiempo, pues se que te esperan en casa, pero quería decirte lo mucho que te he querido siempre, ¡! no te ruborices hombre! que se que Tu también me quieres y me has querido siempre, aunque no debas decírmelo. Ahora mismo puedo ver dentro de Ti, y lo que veo me gusta. He rezado mucho por Ti a Dios a pesar de que El te ha ganado para su Causa, pero estoy contenta ... (ver texto completo)