Pero hay otras leyendas más románticas en los pueblos que jalonan el Tajo. Por ejemplo, la de Arbeteta y Escamilla, en la meseta que separa las cuencas del Tajo y el Guadiela. Corría el año 1740. El del hijo del sacristán de Arbeteta y la hija del hombre más rico de Escamilla era un amor imposible. Tan imposible como el de Romeo y Julieta. Dos veletas recordaban la trágica historia. Una en forma de granadero del siglo XVIII con casaca, calzón y tricornio, que correspondía al llamado Mambrú de Arbeteta. ... (ver texto completo)