Orfeo se negó a adorarlo como dios diciendo:
- Dionisio no puede ser dios. Es un mal ejemplo para los mortales ya que está borracho la mayor parte del día. Me niego a ofrecerle sacrificios a un borracho.
Dionisio se rió a carcajadas y lo mandó a lavarse las manos para quitarse el toque mágico a un río de Frigia llamado Pactolus, cuyas arenas son todavía doradas. Y le devolvió la vida a su hija.
Al principio resultaba muy divertido hacer rosas o pájaros de oro. Pero por error convirtió a su propia hija en estatua de oro.
Y más tarde la desesperación se apoderó de él cuando tenía hambre y su comida se convertía en oro o cuando tenía sed y el vino se convertía en oro.
Llorando le pidió ayuda a Dionisio: - ¡Por favor, Dionisio, libérame de este castigo. Mi propia hija es una estatua de oro y no puedo ni beber ni comer. Estoy muriendo de hambre y de sed. Ayúdame!
Al terminar, sin mediar ningún castigo por aplastar sus rosas, lo envió sano y salvo con Dionisio.
Dionisio, agradecido le dijo a Midas: - ¡Pídeme lo que quieras y te lo concederé! Midas, eligió tener el poder de convertir en oro todo lo que tocase. Y así le fue concedido.
Silenio había viajado con Dionisio a la India y tenía muchas e interesantes anécdotas para relatar. Midas se entretuvo cinco días escuchando atentamente las historias de ese continente lejano, sus ciudades, sus barcos y sus gentes.
Una mañana un jardinero le dijo: -Hay un Sátiro completamente borracho tirado en tu rosedal.
- ¡Traedlo inmediatamente ante mi presencia! Dijo Midas
El sátiro resultó ser Silenio.
EL REY MIDAS Y DIONISIO
Midas era el rey de Macedonia. Fue el primer hombre en plantar un jardín de rosas.
Le gustaba disfrutar de la buena vida, las fiestas, escuchar música y pasarla bien.
¡Juventud, divino tesoro...!
Chalao, tus padres en esta foto, estaban estupendos. Un beso
¿Campanillas rojas, Rosa? Sí, la forma de las flores son de campanillas pero se trata de la flor de un Hibiscu (Ahora no estoy segura si se escribe así) Lo cierto es que son unas flores muy bonitas. Del mismo color de las flores de la foto, las tengo en mi balcón, a pesar del mal tiempo que está haciendo este año, ha florecido día tras día. Supongo que sabes que las flores de esta planta solamente tienen u día de vida, así que se muere una y al día siguiente ya tienes otra. Un beso
Vaya, han pasado más de dos años para que haya podido leer, y por casualidad y curiosidad, este mensaje en el que Valencia escribía deseando que en el 2015 se vieran cumplidas mis inquietudes, así como las de todos los alconcheleros.
Muchas gracias, con "un poco " de retraso, Valencia; te deseo lo mismo para este 2017 y muchos saludos desde Barcelona
Hola Milagros, te has dado cuenta de las nuevas fotos?
Has visto que cuadros tan bonitos pinta Benigno.
Yo lo conocí cuando era pequeña, y ya no lo he vuelto a ver.
Un saludo, rs.
Mientras Angelita acaba de dar la limosna a la Virgen, yo me voy a desayunar como Dios manda, porque a estas horas, y sólo con un café con leche en el cuerpo, y sin más acompañamiento, yo no aguanto, la verdad sea dicha....
Ufffffff, pues para frío, el que está haciendo este año, y eso que aquí en Barcelona, no nos podemos quejar.
En cuanto a Katar, cumplido ya su cometido, desapareció de las cuadras, y sólo reaparece cuando nace un príncipe en Calcuta. Y por eso, allí los caballos, son animales sagrados, que sólo pueden montar los hijos del rey.
La reina, que había adorado siempre a su esposo, le perdonó de buen grado, y las fiestas con que el monarca celebró el hallazgo de su hijo duraron un año entero.
Al terminarse, murió el Rajá de Calcuta, y este reino se unió con el del padre del príncipe, formando la mayor nación de la India.
Que el Señor sea con vos, madre mía.
La antigua reina reconoció enseguida al hijo con quien tanto había soñado, y presa de gran emoción, cayó en sus brazos, llenos de lágrimas los ojos.
Cuando madre e hijo se separaron, éste desenvainó su espada, y de un solo tajo cercenó las cuatro cabezas de las mujeres del Rajá, que mudas de espanto asistían a la escena.
Después explicó a su padre la verdad de lo ocurrido, y el Rajá se prosternó ante su esposa, pidiéndole humildemente perdón por su injusto comportamiento. ... (ver texto completo)