Cierto día, se acercó a la casa un caballero montado en brioso caballo blanco que se detuvo a admirar el árbol maravilloso.
Insistió tanto que no tuvieron más remedio que dejarla subir. Entonces vieron con sorpresa que las manzanas se dejaron caer por sí solas en manos de Dos Ojitos, y a los pocos instantes ésta tuvo su delantal lleno de frutos.
– Si me dejáis probar a mí, quizá lo consiga.
Entonces, Dos Ojitos dijo tímidamente:
La madre le dijo a Un Ojito que subiese al árbol y se apoderase de algunos frutos; pero la rama se le escapó de las manos y se disparó como una fecha. Lo intentó también Tres Ojitos y a esta le sucedió lo mismo.
Desapareció el hda y Dos Ojitos regresó corriendo a casa, sacó el corazón de la cabrita y lo enterró al pie de la puerta. A la mañana siguiente todos quedaron atónitos al ver delante de la casa un árbol maravilloso, con hojas de plata y frutos de oro.
-Saca el corazón de la cabrita, entiérralo ante la puerta de la casa, y verás como te trae suerte.
- ¿Cómo no he de llorar – respondió la niña-, si mi madre mató a la cabrita y ahora sufro hambre y sed?
- ¿Por qué lloras, Dos Ojitos?
Dos Ojitos se apenó con la muerte de la cabrita y se puso a llorar. El hada volvió a aparecer y le preguntó:
La madre, entonces, tomando un cuchillo, atravesó el corazón de la cabrita, que cayó muerta sin poder decir siquiera”bee”.
– Ya sé por qué esta orgullosa no quiere comer. Cuando está en el prado le dice a la cabrita.”Cabrita, bala; mesita, ponte” y enseguida aparece una mesita bien servida; y cuando ha terminado de comer, dice:”Cabrita, bala; mesita, levántate”, y la mesita desaparece.
Cuando volvieron a casa, Dos Ojitos no miró siquiera las sobras del cuenco de barro. Entonces, Tres Ojitos le dijo a su madre:
Pero en vez de decir:”Ya te duermes, Tres Ojitos”, se equivocó y dijo:”Ya te duermes Dos Ojitos”, con lo que sólo dos de los tres ojos de su hermana se cerraron, permaneciendo despierto el que tenía en medio de la frente. Sin embargo, Tres Ojitos lo cerró también, haciendo creer a su hermana que estaba dormida del todo. De esta forma Tres Ojitos descubrió el secreto de la mesita mágica.
Se sentó Tres Ojitos y Dos Ojitos le cantó.