-Quiero a mi esposa Eurídice de vuelta conmigo. Respondió Orfeo.
- ¡Ah! Escúchame bien. Dijo Hades-Permitiré que Eurídice regrese contigo con una sola condición: -Deberás caminar sin mirar atrás hasta que llegues a plena luz del sol. Eurídice te seguirá mientras tocas la lira y no sufrirás daño alguno.
Orfeo continuó su largo recorrido encantando con su melodía a uno tras otro hasta llegar hasta el mismo trono de Hades, el rey de los muertos, que fascinado por los suaves acordes de la lira, le preguntó:- ¿Qué vienes a buscar aquí, Orfeo?
Orfeo tomó la lira, y mientras tocaba, encantaba a todos los que se cruzaban en su camino. Hasta el can Cerbero, el perro de tres cabezas custodio del Tártaro, lo seguía como un cachorrito manso.
Orfeo, desesperado por recuperar a su esposa, decidió descender al Tártaro para buscarla y traerla de vuelta a la vida.
Un día mientras recorrían el bosque tomados de la mano, Eurídice, sin querer, pisó una serpiente venenosa que estaba dormida. La serpiente, furiosa por haber sido despertada tan abruptamente, le mordió el tobillo y Eurídice murió envenenada a los pocos minutos.
ORFÉO Y EURÍDICE
Había una vez una Musa llamada Calliope. Ella tenía un hijo llamado Orfeo.
Orfeo, además de ser un gran poeta, tocaba muy bien la lira, deleitando a todos los que lo escuchaban. Tanto hombres como animales quedaban extasiados con su música. Hasta los árboles y las rocas se movían y cambiaban de lugar solo para escuchar sus dulces melodías.
Orfeo estaba casado con Eurídice, su bella esposa, de la cual estaba sumamente enamorado.
El hijo de Oduduwa y Aje, que se llamó Oranyan, llegó a ser un gran guerrero que protegió a su pueblo contra los ataques de todos sus enemigos. Y no ha muerto, sino que al envejecer se retiró a una cueva. Pero si su pueblo corre peligro, Oranyan regresará.
Cuando Oduduwa puso los pies en la tierra, Olodumare envió a Aje, la Prosperidad, como regalo del cielo, y Aje se quedó con él en la tierra el resto de su vida. Olodumare dio a su hijo otros tres regalos: un saco de maíz para sembrar, un saco de conchas marinas para comerciar con ellas, y tres barras de hierro con las que hizo cuchillos, machetes y azadas. De este modo, Oduduwa se convirtió en el primer rey de Ife, en el centro del reino de los yoruba.
Oduduwa, por su parte, bajó hasta las raíces del árbol, que se hundía en el agua, y allí abrió el saco, descubrió que contenía tierra negra y arena blanca, y esparció esta última sobre la superficie del agua. El camaleón que había venido con ellos se puso a andar con mucha cautela, pues así es el carácter del camaleón, hasta que estuvo convencido de que la arena aguantaba su peso.
Entonces, Oduduwa vació el resto del saco: un montón de tierra negra y fértil. La gallina se acercó y empezó a escarbar, ... (ver texto completo)
Tan pronto como se instalaron, Obatala empezó a cortar la corteza del árbol para obtener vino de palma. Le gustó tanto, que pronto se quedó dormido allí mismo, pues este vino, que se forma de la savia fermentada del cocotero, es una bebida bastante fuerte que adormece a quien la bebe.
En aquel tiempo, la tierra no existía; sólo había agua en el mundo. Y como los dos hermanos no tenían donde poner pie, Olodumare dejó caer del cielo un gran cocotero, que creció tan rápido que ya era muy alto cuando Obatala y Oduduwa llegaron, y los dos cayeron a salvo entre sus ramas.
Cuento africano

Orayan, el protector

Olodumare, el gran dios del cielo, envió a este mundo a sus dos hijos, Obatala y Oduduwa, con tres cosas: un saco, una gallina y un camaleón.
Cuento africano

Orayan, el protector

Olodumare, el gran dios del cielo, envió a este mundo a sus dos hijos, Obatala y Oduduwa, con tres cosas: un saco, una gallina y un camaleón.
Luego Gea y Urano tuvieron otros hijos, Los Cíclopes. Arges, Estéropes y Brontes.
MITO GRIEGO DE LA CREACIÓN
En un principio solo existía el Caos. A continuación, Gea o la Madre Tierra engendró por si misma a Urano, o el Firmamento Estrellado.
Gea se unió a Urano y tuvo varios hijos.
Más feliz que esta perdiz me encuentro yo, después de haber hecho mis compras para este fin de semana; feliz también, porque esta tarde cuando salgan del "cole" vendrán mis nietos a casa para pasar el fin de semana con nosotros. Muchos besos para ellos.