Perséfone estaba tan triste que se había negado a probar bocado desde el día de su secuestro.
Entonces Hades le dijo:
-Solo puedo enviar a Perséfone de vuelta a su casa, mientras no haya probado el alimento de los muertos.
- Por favor, devuelve a Perséfone o todos estaremos perdidos ya que los humanos están en serio peligro debido a la falta de alimento.
Hades le respondió:
Zeus, viendo que era imposible convencer a Demeter, llamó a Hermes y lo envió al Tátaro para darle un mensaje al dios Hades.
Zeus se asustó y trató de convencerla enviándole riquísimos regalos, joyas y oro, pero Demeter no los aceptó.-No quiero tus regalos. Solo quiero a mi hija Perséfone de vuelta en mi casa.
Como Demeter era la diosa de la agricultura, recorrió Grecia prohibiendo a los árboles dar fruto, a los pastos crecer y a las semillas germinar. Al poco tiempo el ganado no tenía como alimentarse y comenzó a morir. Si esto continuaba, los hombres pronto morirían también por falta de alimento.
Demeter, reconoció a Hades por la descripción del pastor, pensó que Zeus tenía algo que ver en este asunto y decidió vengarse.
Diosa Demeter, tengo malas noticias. Un pastor me contó que vio un carruaje siniestro, guiado por un rey calzando una armadura negra, se llevó a una joven que gritaba muerta de miedo. La tierra se abrió y ambos desaparecieron en sus entrañas. Pienso que podría ser tu hija Perséfone.
Cuando los reyes de Eleusis la vieron, le ofrecieron quedarse con ellos en el palacio para cuidar de sus hijos.
Un buen día, el hijo mayor de los reyes le dijo:
Demeter, desesperada comenzó a buscarla. Se disfrazó de anciana y comenzó a recorrer toda Grecia buscando alguna pista sobre su hija. Durante nueve días ni comió ni bebió.
Las amigas no habían visto como Perséfone se había esfumado sin dejar rastro alguno. Así que nada pudieron decirle a Demeter, la madre, que sufrió por la desaparición de su hija.
Un día que Perséfone, estaba recogiendo flores tranquilamente con sus amigas, se alejó distraída del grupo para recoger un narciso. En ese momento la tierra se abrió y de allí surgió el dios de los muertos en un carruaje negro. La secuestró y la llevó con él sin dejar ningún rastro.
Un día, el dios de los muertos, Hades, que vivía en el centro de la tierra, rodeado de tinieblas, se enamoró profundamente de Perséfone.
Como Hades era muy astuto no se animó a acercarse sin antes pedir permiso a Zeus, el más importante de todos los dioses del Olimpo. Zeus, no le contestó ni si ni no, pero le guiñó un ojo. Entonces Hades, trazó un plan para cumplir su deseo.
PERSÉFONE, LA HIJA PERDIDA
Había una vez una diosa llamada Demeter que tenía una hermosa hija llamada Perséfone. La joven tenía grandes ojos verdes y una cabellera de bucles dorados. Vivía con su madre en un departamento del palacio en el monte Olimpo y de vez en cuando bajaba a los prados a recoger flores en compañía de sus amigas.
Orfeo, feliz comenzó a entonar la más dulce de las melodías mientras Eurídice lo seguía a la distancia. Pero Orfeo estaba tan ansioso por volver a verla, que pronto olvidó la condición impuesta por Hades y cuando faltaba solo un minuto para salir a la luz, volteó la cabeza para mirarla y perdió a Eurídice para siempre.