-Con esto –respondió ella, lanzándole un hilo desde lo alto.
- ¿Cómo has conseguido subir al cielo? –le preguntó Mulungu a la araña.
Todos los animales huyeron al bosque para alejarse lo más posible del hombre y la mujer.
El camaleón subió por el tronco de un árbol y se quedó en las ramas más altas. La araña subió tan alto que desapareció en el cielo. Y hasta el mismísimo Mulungu huyó de ellos.
-Lo están quemando todo –se lamentó Mulungu-. ¡Y además están matando a mi pueblo!
El hombre y la mujer cazaron un búfalo y luego lo asaron en una hoguera, y a partir de entonces cada día hacían un fuego y mataban otro animal para comérselo.
Todos, los animales los observaban con curiosidad para ver qué hacían. Lo primero que hicieron fue frotar dos palos para hacer fuego. Al principio no fue más que una chispa, pero pronto el fuego se hizo incontrolable e hizo arder el bosque, por lo que todos los animales debieron huir de allí para salvar la vida.
Sácalos de la red y deja que anden por el suelo –dijo Mulungu tras examinarlos con cuidado-. Pronto crecerán.
El camaleón hizo lo que le habían indicado y la pareja creció hasta alcanzar la talla de los humanos actuales.
El primer día la sacó llena de pescado, que se comió muy a gusto, pero al día siguiente no sacó nada, y al tercer día sacó solamente un hombre y una mujer muy pequeños.
El camaleón nunca había visto nada parecido a aquellos seres, y se los llevó a Mulungu para preguntarle qué eran:
Cuento africano

De por qué Mulungu se refugió en el cielo

Al principio no había seres humanos en el mundo, solo estaban Mulungu y los animales, y la vida era apacible y la crueldad era desconocida.
Pero un día, el camaleón hizo una red y la arrojó al río.
Por esa razón la tierra florece y fructifica en primavera y verano, cuando Perséfone visita a su madre y la tierra está triste y seca en otoño e invierno, cuando Perséfone está junto a Hades.
Finalmente Demeter aceptó que el príncipe de las tinieblas se case con Perséfone. Su hija debía pasar siete meses al año con Hades, un mes por cada granada que comió y cinco meses junto a Demeter, su madre.
-Si eso ocurre, jamás levantaré la maldición que pesa sobre la tierra. Todos los hombres y los animales morirán.
Zeus, espantado por la respuesta de Demeter, envió a su esposa Hera a a negociar con los dioses.
Pero Hades le dijo:
-Diosa Demeter, tu hija Perséfone ha comido siete granadas de mi huerto, por lo tanto debe regresar al Tártaro conmigo.
Demeter, furiosa respondió:
- ¿Cómo que no ha probado bocado? Yo la vi comer granadas de tu huerto esta mañana.
Hades se sonrió satisfecho. La subió a un carruaje y la llevó junto a su madre, que apenas la vio se abrazó a ella llorando de felicidad.
- Hermosa Perséfone, parece que no eres feliz a mi lado. No has probado bocado desde el día en que llegaste. Cada día estás más delgada y si sigues así pronto morirás. Mejor que vuelvas a tu casa.
Pero un jardinero que escuchó la conversación dijo: