Me puse en camino hacia mi casa, me acompañaba un hermano sacerdote, que ha sido y sigue siendo un modelo y un maestro para mí. En el camino, rezamos el rosario, pedimos por mi mamá, y nos encaminamos a mi casa, donde sería el velorio, para preparar todos los detalles.
Fue un tanto gracioso, ahora que lo veo en retrospectiva… porque no estoy seguro qué sentí en ese momento. No eran ganas de llorar… no era tristeza… tampoco era alegría, obviamente. Era una especie de “estado de suspensión”. Me levanté, me bañé, me fui a rezar a la iglesia, y al volver a mi cuarto le llamé por teléfono a Karlita Estrada, mi mejor amiga. Le comenté lo que había pasado y al escucharla a ella sí lloré un poco. Quizá era más por escucharla a ella, que por mi mamá. Y es que… desde que ... (ver texto completo)
La noche anterior había recibido una llamada de mi hermana: “Jorge, mi mami está un poco delicada. Vamos a ingresarla a la clínica. Reza por ella”. Entonces, cuando el párroco entró a mi cuarto, me miró y me dijo: “Vengo a darte una mala noticia”. Yo sabía perfectamente de qué (o más bien de quién) se trataba. Le quité la palabra y le dije: “ ¿Mi mamá verdad?”; él dijo, “si”.
Normalmente dejo mi celular en silencio, para que ningún mensaje o llamada me despierten. Pero esa madrugada no me despertó el ruido de un celular… sino el ruido DE LA PUERTA DE MI CUARTO ABRIÉNDOSE ESCANDALOSAMENTE. Era el párroco con quien trabajo, P. David (Catedral de Santa Ana, El Salvador), que literalmente irrumpió en mi cuarto ante mi sorpresa y asombro.
Sectas, apologética y conversos

Apologética: Respondiendo algunas dudas

¿Cómo superar la muerte de un ser querido?
Dios se llevó mi tesoro más preciado… ¿Cómo afronto esto?

Por: P. Jorge Oswaldo Barahona | Fuente: PadreSam. com

Eran las 5.30 de la madrugada, de ese 08 de septiembre del 2016. La noche anterior, había visitado un pueblo (Ataco, Ahuachapán, El Salvador), en el que tradicionalmente se celebra una fiesta llamada “Los Farolitos”: una fiesta colorida, alegre y en la que ... (ver texto completo)
Prospecto de la película "La Siesta"

La siesta

IMDb 6,1/10
Fecha del estreno: 1976 (España)
Director: Jorge Grau
Idioma: Idioma español
Resumen: 1976 · Drama
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Tan pronto el matrimonio se encuentra consumado, la recién casada le dice al ahora esposo:

-Mi amor, vamos a tener tres hijas.
- ¿Y tú cómo lo sabes?
-Porque están viviendo en casa de mi mamá.
En la alcoba matrimonial:

-Bien, ya que estamos los dos solos, quiero decirte amor mío que nunca esperes milagros de mí.
-Ya lo se vidita, pero ¿por qué me lo dices?
Responde muy seria la muchacha:
-Porque milagros sólo las vírgenes los hacen.
Chistes

Dos amigos platicaban sobre el viaje de bodas de uno de ellos.
- ¿Cómo te fue en la noche de bodas?
- ¡Huuuy!, que te cuento. El primer día aguante 3.
-Hombre, pues apenas si lo de ley.
-No hombre, el segundo día, ya con más calmita, me aventé 7.
- ¡Oyéme, la traías atrasada!
-Eso no es nada, el tercer día fueron ya 15.
-Eso si que no te creo, pues como los estás contando. ... (ver texto completo)
¡Gracias, San Narciso, porque me das ejemplo de paciencia ante la cruz!
Ayer y hoy hubo y hay envidiosos. A los prójimos toca sufrir pacientemente las consecuencias. Sin olvidar que la envidia fue la causa humana que llevó al Señor al Calvario.
El envidioso vive acongojado -casi sin vida- por el bien que advierte en el otro y que él anhela tener. En ocasiones extremas puede llegar a convertirse en una anomalía psíquica peligrosa ya que lleva a la ceguera y desesperación cuyas consecuencias van de la maledicencia al crimen, pasando por la calumnia y la traición: el envidioso se considera incapaz de alcanzar las cualidades ajenas; la estimación que los demás disfrutan es considerada como un robo del cariño que él merece; en la eficacia del trabajo ajeno, acompañado de éxito y merecidos triunfos, el envidioso ve intriga y apaño. ... (ver texto completo)
El vicio capital de la envidia presenta un cuadro de tristeza permanente ante la contemplación de los bienes materiales o morales que otros poseen. En lo moral, es pecado porque la caridad es amar y, cuando se ama, hay alegría con los bienes del amado. Cuando hay envidia no hay amor, hay egoísmo, desorden, pecado.
Dios, que tiene toda la eternidad para premiar o castigar, algunas veces lo hace también en esta vida, como en el presente caso. Uno de los maldicientes hace penitencia y confiesa en público su infamia. Regresa Narciso de su autodestierro y permanece ya acompañando a sus fieles hasta bien pasados los cien años. En este último tramo de vida le ayuda Alejandro, obispo de Flaviada en la Capadocia, que le sucede.
Viene el perdón del santo a sus envidiosos difamadores y toma la decisión de abandonar el gobierno de la grey, viendo con humildad en el acontecimiento la mano de Dios. Secretamente se retira a un lugar desconocido en donde permanece ocho años.