-Son -dijo Marcelo, respondiendo encontinente-, así por parte del que los crió y la forma que tuvo en criarlos, como por parte de las cualidades buenas que puso en ellos cuando así fueron criados. Por parte del que los hizo, porque son efectos y
frutos de una suma liberalidad; porque en sólo el ánimo generoso de Dios y en la largueza de
Cristo no medida, pudo caber el hacer justos y
amigos suyos, y tan privados amigos, a los que de sí no merecían bien, y merecían mal por tantos y tan diferentes títulos.
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