Sentado sobre un rodillo abandonado en una era, pienso en los cambios que ha experimentado el
pueblo. Mas que el presente se me impone el pasado. Los recuerdos me brotan a borbotones, desordenados. La mirada se me va, sin querer hacia el horizonte. El horizonte es lo lejano. De lo lejano, de una distancia de mas de medio siglo, me llegan las imàgenes. Me veo niño, en el bullicio del pueblo en sus
amaneceres. Habian cantado los gallos de
corral a corral. Y entre dos luces, y antes de salir el sol.
... (ver texto completo)