Y en el capítulo cuarenta y uno por otra manera: «Pondrá ante sí en huida a las gentes, perseguirá los reyes; como polvo los hará su cuchillo; como astilla arrojada su arco; perseguirlos ha y pasará en paz; no entrará ni polvo en sus pies.» Y, poco después, Él mismo: «Yo, dice, te pondré como carro, y como nueva trilladera con dentales de hierro, trillarás los montes y desmenuzarlos has, y a los collados dejarás hechos polvo; ablentaráslos y llevarlos ha el viento, y el torbellino los esparcerá.»
E Isaías, en el capítulo once: «Y en aquel día extenderá el Señor segunda vez su mano para poseer lo que de su pueblo ha escapado de los Asirios y de los Egipcios y de las demás gentes; y levantará su bandera entre las naciones, y allegará a los fugitivos de Israel y los esparcidos de Judá de las cuatro partes del mundo; y los enemigos de Judá perecerán, y volará contra los filisteos por la mar; cautivará a los hijos de Oriente; Edón le servirá y Moab le será sujeto; y los hijos de Amón, sus obedientes.»
Sube en el caballo y reina prósperamente por tu verdad y mansedumbre y por tu justicia. Tu derecha te mostrará maravillas. Tus saetas agudas (los pueblos caerán a tus pies), en los corazones de los enemigos del Rey.» Y en otro Salmo dice él mismo: «El Señor reina; haga fiesta la tierra; alégrense las islas todas; nube y tiniebla en su derredor, justicia y juicio en el trono de su asiento. Fuego va delante de Él, que abrasará a todos sus enemigos.»
Referid algunos, si los tenéis en la memoria.
-Largos son de contar -dijo Juliano- y, aunque preguntáis lo que sabéis, y no sé para qué fin, diré los que se me ofrecen:
David en el Salmo, hablando propiamente con Cristo, le dice: «Ciñe tu espada sobre tu muslo, poderosísimo, tu hermosura y tu gentileza.
-Sin duda así se lo dijo y prometió -respondió Juliano.
-Y ¿prometióselo por ventura -siguió luego Marcelo- en un solo lugar o una vez sola, y esa acaso y hablando de otro propósito?
-No, sino en muchos lugares -respondió Juliano-, y de principal intento y con palabras muy encarecidas y hermosas.
- ¿Qué palabras -añadió Marcelo- o qué lugares son esos?
Desde el otero
veo a febrero
y sigo en paro
como un obrero.
La cultura del labriego
es tambien su sabiduria
y no verla es de ciego
al no ver su filosofia.
"nadie es profeta en su tierra"

En la sociedad que nos ha tocado vivir una de las cosas importantes es de que haya muchas personas que te conozcan porque nos sabes quien te va ayudar cuando lo necesites, de aquí se desprende de ir dejando buena simiente por donde quieras que pases.

Aquí cuadra el mensaje que nos escribe nuestro paisano Vicente Solera Parra.
Buenas noches señor
quiero en este dia
rezarte en honor
y dame tu gloria.
M. R te felicito, me ha encantado la descripción que has hecho. Has conseguido que a medida que iba leyendo visualizase la exposición. Me has transmitido el respeto, entusiasmo y admiración reinante por las esculturas de Rodín.

Es curioso como la gente reacciona de manera muy distinta según el estimulo que tenga delante pues en la exposición de las vacas el tono es mucho más desenfadado y divertido.
Gracias, por unos minutos yo también he estado en Madrid.

Saludos.

Dulcinea.
El lirio en la mano
el pañuelo al viento
en cima del majano
y para que te cuento.
"nadie es profeta en su tierra"

En la sociedad que nos ha tocado vivir una de las cosas importantes es de que haya muchas personas que te conozcan porque nos sabes quien te va ayudar cuando lo necesites, de aquí se desprende de ir dejando buena simiente por donde quieras que pases.

Aquí cuadra el mensaje que nos escribe nuestro paisano Vicente Solera Parra.
Mas decidme, Juliano: ¿prometió Dios alguna vez a su pueblo que les enviaría su brazo y fortaleza para darles victoria de algún enemigo suyo y para ponerlos, no sólo en libertad, sino también en mando y señorío glorioso? Y ¿díjoles en alguna parte que había de ser su Mesías un fortísimo y belicosísimo capitán, que vencería por fuerza de armas sus enemigos y extendería por todas las tierras sus esclarecidas victorias, y sujetaría a su imperio las gentes?
-Así lo sueñan -respondió Marcelo- y, pues habéis movido el pleito, comencemos por él. Y como en la cultura del campo, primero arranca el labrador las yerbas dañosas y después planta las buenas, así nosotros ahora desarraiguemos primero ese error, para dejar después su campo libre y desembarazado a la verdad.
-Y, ¿ninguno -dijo Juliano- deja de amar, como antes decíamos, lo que es buena dicha?
-Así es -respondió.
-Y no se ama -replicó- lo que no se conoce; luego habéis de decir, Sabino, que los que aman el ser dichosos y no lo alcanzan, conocen lo general del descanso y del contento, mas no conocen la particular y verdadera fuente de donde nace, ni aquello uno en que consiste y lo que produce; y habéis de decir que, llevados, por una parte, del deseo, y, por otra parte, no sabiendo el camino, ni pueden ... (ver texto completo)
-Eso -dijo Sabino- no se puede negar.
-Pues decidme, ¿hay fuente sola o hay muchas fuentes?
-Parece -dijo Sabino- que haya una sola.
-Con razón os parece así -dijo Juliano entonces- porque el entero contento del hombre en una sola manera puede ser, y por la misma razón no tiene sino una sola causa. Mas esta causa, que llamamos fuente, y que, como decís, es una, ¿ámanla y búscanla todos?
-No la aman -dijo Sabino.
- ¿Por qué? -respondió Juliano.
Y Sabino dijo:
-Porque no la conocen.
-Bien habéis dicho -dijo Juliano-; mas si es como el contento o es el contento mismo, y hemos dicho que el contento es una cosa que resulta en nosotros de algún bien de sustancia, que o tenemos o nos imaginamos tener, necesaria cosa será que de la buena dicha haya alguna cosa de tomo, que sea como su fuente y raíz, de manera que le dé ser dichoso al que la poseyere, cualquiera que él sea.