Vamos a escribir algo personal

Ya se de antemano que les molesta algunos lo que escribo otros se mofan y los hay quienes se ponen nerviosos, pues los hay de todo y también hay algunos que les gusta como expreso mis vivencia.

Como decía un tertulian " Tu escribe y al que no le guste que pase pagina" pues sucedió un día que estando en una charla amigable con un señor le pregunte: " oiga usted, me puede decir porque se han metido tanto con mi persona". Eso que no busco pelea ni soy camorrista.

Esta persona después de reflexionar un rato me dijo: " Si vales te combatirán, y sino vales te tomaran y te dejaran cuando quieran". Mi respuesta no se hizo esperar: y le dije a este personaje no se si valgo o no valgo, pero que me tomen y me dejen cuando ellos quieran esto no lo consiento.

Jolines podría seguir; pero tampoco se trata de hacerse pesado. ... (ver texto completo)
Castefa me parece que hoy tampoco vamos hablar de fotografía. Otro día será.

Volvemos ha estar en bandos opuestos. De verdad que no te entiendo Castefa no se como puedes ser tan poco objetivo. Defiendes lo indefendible. El que tengas simpatía por una persona no quiere decir que todo lo que haga este bien. Eso no implica que tengas que dejarle de lado, muy al contrario, si alguien quiere bien a otra, debe decirle sus los fallos y aconsejarle por su bien.

Tu sabes que A. Z en sus escritos ha ... (ver texto completo)
ontesto a tu pregunta del jueves: No me equivoco Castefa, si hablase directamente contigo te quedarías muerto, de las cosas que se y de los detalles que podría darte. En los pueblos donde escribíamos A. Z firmaba como el dice y también lo ha hecho como Z. L en aquel momento también escribió algunos anónimos, los más fuertecitos no se atrevió a firmarlos como otros muchos del foro en la última etapa optaron por el anonimato debe de ser que se avergonzaban de lo que escribían porque sino no me explico ... (ver texto completo)
Así que pongan ellos su estado en la altivez, y no se tengan por reyes si padecen alguna pena; que Dios, procediendo por camino diferente, para hacer en Jesucristo un rey que mereciese ser suyo, le hizo humildísimo para que no se desvaneciese en soberbia con la honra, y le sujetó a miseria y a dolor para que se compadeciese con lástima de sus trabajados y doloridos súbditos.
Que si no fueran tan diferentes del todo, no le llamara Dios señaladamente su Rey, ni su reino de ellos se acabara con ellos, y el de nuestro Rey fuera sempiterno, como es.
Y a vos, Sabino (dijo volviéndose a él), no os pase por la imaginación querer concertar, o pensar que es posible que se concierten, las condiciones que puso Dios en su Rey, con las que tienen estos reyes que vemos.
-A mí -dijo Marcelo- no me habéis, Juliano, quitado ningún lugar, sino antes me habéis dado espacio para que con más aliento prosiga mejor mi camino.
Pero esto, Sabino, es de otro lugar, y quitamos en ello a Marcelo el suyo, o, por mejor decir, a nosotros mismos el de oír enteramente las cualidades de este verdaderoRey nuestro.
Mas si no se atreven a esto los ayos es porque ellos, y los demás que crían a los príncipes los quieren imponer en el ánimo a que no se precien de bajar los ojos de su grandeza con blandura a sus súbditos; y, en el cuerpo, a que ensanchen el estómago cada día con cuatro comidas, y a que aun la seda les sea áspera y la luz enojosa.
- -Esa es -respondió Juliano- nuestra mayor ceguedad: que aprobamos lo que nos daña, y que tendríamos por bajeza que nuestro príncipe supiese de todo, siendo para nosotros tan provechoso, como habéis oído, que lo supiese.
Así es -dijo Sabino-; pero ¿qué ayo osaría ejercitar en dolor y necesidad a su príncipe? O si osase alguno, ¿cómo sería recibido y sufrido de los demás?
Porque ¿de dónde pensáis que nace, Sabino, el poner sobre sus súbditos tan sin piedad tan pesadísimos yugos, el hacer leyes rigurosas, el ponerlas en ejecución con mayor crueldad y rigor, sino de nunca haber hecho experiencia en sí de lo que duele la aflicción y pobreza?
Mas aunque ellos, cuanto a lo que les toca, desechen de sí este amaestramiento de Dios, la experiencia de cada día nos enseña que no son los que deben por carecer de él.
Así que no es maravilla, Sabino, que los reyes de ahora no se precien para ser reyes de lo que se preció Jesucristo, porque no siguen en el ser reyes un mismo fin. Porque Cristo ordenó su reinado a nuestro provecho, y conforme a esto, se calificó a sí mismo y se dotó de todo aquello que parecía ser necesario para hacer bien a sus súbditos; mas éstos que ahora nos mandan, reinan para sí, y, por la misma causa, no se disponen ellos para nuestro provecho, sino buscan su descanso en nuestro daño.
- Mas si fuera ésta enseñanza de hombres, no fuera este rey de Marcelo Rey propiamente hecho a la traza y al ingenio de Dios, el cual camina siempre por caminos verdaderos, y, por el mismo caso, contrarios a los del mundo, que sigue el engaño.
Algunos -dijo al punto Juliano- de los antiguos quisieron que el que se criaba para ser rey se criase en trabajos, pero en trabajos de cuerpo, con que saliese sano y valiente. Mas en trabajos de ánimo que le enseñasen a ser compasivo, ninguno, que yo sepa, lo escribió ni enseñó.