Quisiera compartir 3 detalles en torno a la muerte de mi mamá y el por qué yo no tuve razón para llorar en su velorio y su funeral.
Dios nunca me dejó solo. Muchísimos amigos, amigas, familiares, me acompañaron en la vela. Me acompañaron alrededor de 87 sacerdotes en el transcurso del velorio y el funeral, e incluso en el momento del entierro de mi madre, habíamos 4 sacerdotes acompañando.
Algunos días después, le pregunté a mi papá cómo se sentía… ¡llevaban 52 años de casados! Me respondió, sereno, y con mucha seguridad: “La extraño. Pero llevaba varios días enferma… y no podía soportar verla sufrir. Ahora ella descansa en Dios”. Definitivamente, SOLO DIOS DA ESA PAZ.
Es muy difícil, emocionalmente, controlarse en situaciones como esa. Yo soy el menor de mis hermanos (somos 12) y soy el único religioso. En ese momento, típicamente de ser “el niño de la casa, el chimpe (decimos en mi país, El Salvador) el menor, pues, pasé a ser el hermano mayor. El hermano que tenía que dar palabras de consuelo, el hermano que tenía que fortalecer –como le tocó a san Pedro después que Jesús murió– a los demás. Sin embargo, a pesar del desconsuelo, del desánimo, todos mis hermanos ... (ver texto completo)
Cuando vi el cuerpo sin vida de mi madre… sentí un poco de nostalgia… fue increíble. Esa mujer, todo el tiempo llena de vida, que me esperaba cada semana en casa, que me hacía sentir su calor de madre cuando me abrazaba… ahora yacía ahí, en esa cama, fría, pálida… ya no estaba. Le di un beso en su frente y después la colocamos en la caja donde la tendríamos.
Me puse en camino hacia mi casa, me acompañaba un hermano sacerdote, que ha sido y sigue siendo un modelo y un maestro para mí. En el camino, rezamos el rosario, pedimos por mi mamá, y nos encaminamos a mi casa, donde sería el velorio, para preparar todos los detalles.
Fue un tanto gracioso, ahora que lo veo en retrospectiva… porque no estoy seguro qué sentí en ese momento. No eran ganas de llorar… no era tristeza… tampoco era alegría, obviamente. Era una especie de “estado de suspensión”. Me levanté, me bañé, me fui a rezar a la iglesia, y al volver a mi cuarto le llamé por teléfono a Karlita Estrada, mi mejor amiga. Le comenté lo que había pasado y al escucharla a ella sí lloré un poco. Quizá era más por escucharla a ella, que por mi mamá. Y es que… desde que ... (ver texto completo)
La noche anterior había recibido una llamada de mi hermana: “Jorge, mi mami está un poco delicada. Vamos a ingresarla a la clínica. Reza por ella”. Entonces, cuando el párroco entró a mi cuarto, me miró y me dijo: “Vengo a darte una mala noticia”. Yo sabía perfectamente de qué (o más bien de quién) se trataba. Le quité la palabra y le dije: “ ¿Mi mamá verdad?”; él dijo, “si”.
Normalmente dejo mi celular en silencio, para que ningún mensaje o llamada me despierten. Pero esa madrugada no me despertó el ruido de un celular… sino el ruido DE LA PUERTA DE MI CUARTO ABRIÉNDOSE ESCANDALOSAMENTE. Era el párroco con quien trabajo, P. David (Catedral de Santa Ana, El Salvador), que literalmente irrumpió en mi cuarto ante mi sorpresa y asombro.
Sectas, apologética y conversos

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Por: P. Jorge Oswaldo Barahona | Fuente: PadreSam. com

Eran las 5.30 de la madrugada, de ese 08 de septiembre del 2016. La noche anterior, había visitado un pueblo (Ataco, Ahuachapán, El Salvador), en el que tradicionalmente se celebra una fiesta llamada “Los Farolitos”: una fiesta colorida, alegre y en la que ... (ver texto completo)
Prospecto de la película "La Siesta"

La siesta

IMDb 6,1/10
Fecha del estreno: 1976 (España)
Director: Jorge Grau
Idioma: Idioma español
Resumen: 1976 · Drama
... (ver texto completo)
Tan pronto el matrimonio se encuentra consumado, la recién casada le dice al ahora esposo:

-Mi amor, vamos a tener tres hijas.
- ¿Y tú cómo lo sabes?
-Porque están viviendo en casa de mi mamá.
En la alcoba matrimonial:

-Bien, ya que estamos los dos solos, quiero decirte amor mío que nunca esperes milagros de mí.
-Ya lo se vidita, pero ¿por qué me lo dices?
Responde muy seria la muchacha:
-Porque milagros sólo las vírgenes los hacen.
Chistes

Dos amigos platicaban sobre el viaje de bodas de uno de ellos.
- ¿Cómo te fue en la noche de bodas?
- ¡Huuuy!, que te cuento. El primer día aguante 3.
-Hombre, pues apenas si lo de ley.
-No hombre, el segundo día, ya con más calmita, me aventé 7.
- ¡Oyéme, la traías atrasada!
-Eso no es nada, el tercer día fueron ya 15.
-Eso si que no te creo, pues como los estás contando. ... (ver texto completo)
¡Gracias, San Narciso, porque me das ejemplo de paciencia ante la cruz!