Aspectos sociopolíticos
Viajero ante un mar de nubes
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Los músicos en el siglo XIX
La generalización del concierto público y la ópera comercial fueron las circunstancias que permitieron a los compositores prescindir del viejo sistema de me...
Durante la primera mitad del siglo XIX, los países que habían vencido a Napoleón se propusieron restaurar el absolutismo. Entonces, las fuerzas liberales herederas de la Revolución Francesa, oprimidas por el absolutismo que se había reforzado en el Congreso de Viena (1814-15), provocaron diversos levantamientos.
Los principales movimientos revolucionarios se produjeron en España en 1820 (pronunciamiento de Riego) y en Francia, en 1830 (destronamiento de Carlos X) y en 1848 (destronamiento de Luis Felipe). Este último dio paso a la proclamación de la Segunda República. En los dos primeros, la burguesía desempeñó un papel fundamental, mientras que en la Revolución de 1848 fueron las masas populares las que adquirieron mayor protagonismo.
Paralelamente al triunfo del liberalismo político en Europa, el nacionalismo logró en la segunda mitad del siglo XIX importantes éxitos con la unificación de Italia y de Alemania, países cuyos territorios pertenecían a diversos Estados.
De este modo, con casi un siglo de retraso, triunfaron en la práctica los postulados burgueses que habían desencadenado la Revolución Francesa.
En el pensamiento filosófico, las dos grandes corrientes fueron el idealismo de Hegel y el positivismo de Comte, que rechazaba toda manifestación idealista.
En la ciencia y en la técnica se produjeron importantes avances, especialmente en los campos de la física, la biología y la medicina. Las ciencias sociales, como la geografía, la historia y la arqueología, también experimentaron un gran desarrollo gracias a la amplia labor investigadora que se realizó.
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Los músicos en el siglo XIX
La generalización del concierto público y la ópera comercial fueron las circunstancias que permitieron a los compositores prescindir del viejo sistema de me...
Durante la primera mitad del siglo XIX, los países que habían vencido a Napoleón se propusieron restaurar el absolutismo. Entonces, las fuerzas liberales herederas de la Revolución Francesa, oprimidas por el absolutismo que se había reforzado en el Congreso de Viena (1814-15), provocaron diversos levantamientos.
Los principales movimientos revolucionarios se produjeron en España en 1820 (pronunciamiento de Riego) y en Francia, en 1830 (destronamiento de Carlos X) y en 1848 (destronamiento de Luis Felipe). Este último dio paso a la proclamación de la Segunda República. En los dos primeros, la burguesía desempeñó un papel fundamental, mientras que en la Revolución de 1848 fueron las masas populares las que adquirieron mayor protagonismo.
Paralelamente al triunfo del liberalismo político en Europa, el nacionalismo logró en la segunda mitad del siglo XIX importantes éxitos con la unificación de Italia y de Alemania, países cuyos territorios pertenecían a diversos Estados.
De este modo, con casi un siglo de retraso, triunfaron en la práctica los postulados burgueses que habían desencadenado la Revolución Francesa.
En el pensamiento filosófico, las dos grandes corrientes fueron el idealismo de Hegel y el positivismo de Comte, que rechazaba toda manifestación idealista.
En la ciencia y en la técnica se produjeron importantes avances, especialmente en los campos de la física, la biología y la medicina. Las ciencias sociales, como la geografía, la historia y la arqueología, también experimentaron un gran desarrollo gracias a la amplia labor investigadora que se realizó.