La anécdota de la chocolatería
Se cuenta que Cabañero, nada más ocupar la ciudad, entró en una chocolatería y pidió un tazón de chocolate caliente pero tuvo que huir sin haberlo probado. En 1840, unido tras el Convenio de Oñate a Espartero, entró en
Zaragoza formando parte de las tropas isabelinas que habían de combatir a
Cabrera. Los zaragozanos, al verlo desfilar por sus
calles, le gritaban: « ¡Cabañero, que se te ha enfriado el chocolate!».
La
calle fue cambiada de nombre y pasó a llamarse
... (ver texto completo)