Pues bien, en La Solana, pueblo conocidísimo por la zarzuela La rosa del azafrán, cuyas melodías folklóricas recopiló allí el maestro Guerrero, las seguidillas se hablan de la siguiente manera:.
SEGUIDILLAS
Dentro de la región manchega, el baile de las seguidillas tiene diferentes variantes. Ciudad Real son los pueblos donde mejor se bailan, donde hemos visto vibrar, en toda su pureza y esta clase de baile.
Jotas C. Real

Por supuesto es un baile alegre, divertido y que gusta del aire libre y del olor inequívoco de la uva madura.
El dueño de la viña vendimiada regala a los vendimiadores y vendimiadoras un cordero para que sea sacrificado y guisado, y es en la comida cuando se celebra la fiesta y se baila la jota. Intervienen con la guitarra y la bandurrria, instrumentos indispensables, un coro de instrumentos elementales y populares.
La jota se cantaba y bailaba en cualquier reunión o fiesta familiar, romerías, en el campo o quintería, después de la jornada de recollección, etc. El comienzo no era difícil, bastaba con rasguear los primeros acordes en la guitarra para que viejos y jóvenes de uno y otro sexo se levantaran al animado baile.
¡Misterioso!
"Jota"
Los curas y taberneros
tienen la misma opinión;
cuántos más bautizos hacen
más pesetas al cajón.
Más pesetas al cajón.
Los curas y taberneros.
Estribillo...
La seguirilla

La seguidilla manchega es la decana entre las de su estirpe, que han adquirido popularidad en el solar español. Es una creación genuina de la Mancha castellana y aunque no hay documentación fidedigna de su primitiva estructura musical, se conservan las letras, en las que se vislumbra la índole del ritmo.
Por tres maravedies y medio.
Las jotillas o jotas manchegas tienen diferentes estilos o "aires", según las comarcas y las disposiciones de los ejecutantes. Generalmente se colocan los bailadores de frente, mirando uno al derecho y otro al izquierdo, con el brazo extendido hacia abajo y el izquierdo apoyado en la cintura.
El fandango manchego (que tiene sus variantes en las rondeñas y malagueñas) es muy similar al fandango bailado en Andalucía. Los fandangos manchegos se suelen bailar por varias parejas próximas unas a otras, colocándose los hombres junto a las mujeres.
Yo, que humilde gorrión, me elevo sobre el suelo,

Superviviendo,

Y sobre todas las cosas feas,

Hay cosas bonitas que veo,

Conocedor del resultado final adverso,

Prisionero, sin armamento.
Y si no se le quitan bailando

los colores a la molinera,

Y si no se le quitan bailando

Déjala que se pudra y se muera.

Y son, y son, y son unos fanfarrones

Que cuando van por las calles

Van robando corazones

Y si no se le quitan...
Venga el mundo es vuestro.
El mejor pueblo de los alrrededores es el villorro y punto y la puebla no le llega ni a la suela de los zapatos.