Los comentarios se quedan en la superficie. Pero hay un gusano royendo la manzana de
Aldea del Rey. Algo sucede allí, y el futuro tiende sus alas para irse por otros pagos más saludables. Se marchita la cantera de mentes superdotadas, millonarios y
premios Nóbel en potencia que sientan sus reales allá. El
Palacio de Clavería, tan traído y llevado, acumula
ruina sobre ruina.
Escuchad, aldeanos, el
pueblo se destruye.
Todavía siguen abiertas las heridas de la Guerra Civil y Dios, en las alturas,
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