Bueno, acabo de dejar mi brocha y mi crema de afeitar (La Toja, por supuesto), y me dispongo a formular una humilde petición al
amigo de Santiago. Digo humilde porque uno se considera manso y humilde de corazón, lo único que alardea es en el Señor, como queda reflejado en las Sagradas Escrituras (Jr 9, 23; 1 Cor 1, 31).
Desearía tener acceso a una copia del cuento "Romance del caballito y la
amapola", que Santiago escribiera para el Programa de Festejos de 1987. Me encantó, y nunca lo he podido
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