Se tomaron todas la medidas de verificación para comprobar si una de las partes en conflicto había cesado en sus actividades. En el mes de junio, tres meses después, se comprueba que los vascos -como siempre fieles a la palabra dada- no se movían, estaban quietos. Por el otro lado, el Estado de Derecho de Juan Fernando López Aguilar y de Conde-Pumpido seguía con las agresiones, con la violencia institucional, aplicando un sistema carcelario a todas luces fuera de la racionalidad legal y aún menos desde la política, y proceder a crear “nuevas imputaciones” a los presos vascos para que no salieran de la cárcel una vez cumplida su condena. A eso hay que añadir la modificación de la jurisprudencia a través de arteras argumentaciones jurídicas que dan lugar a la muy conocida “doctrina Parot”. Añadamos que hay en la actualidad 145 presos vascos que debieran haber salido de prisión -unos porque ya han cumplido sus condenas, otros porque se encuentran en estado límite debido a su enfermedad-, y por último, porque otros ya han cumplido las tres cuartas parte de la condena. Para colmo, salen algunos presumiendo de que la represión es mayor en este año que en años anteriores. Con estos mimbres, ¿quién hace un cesto?
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