¡ Ahora, es la hora ¡ Me refiero a la procedencia de eliminar de nuestro Castillo de Alhambra los vergonzantes vestigios de palomar que en un malhadado día empezó a edificar un edil para provecho personal ante la pasividad de muchos y la complicidad y/o complacencia de otros. Los pueblos que olvidan, borran y dejan destruir su historia están inexorablemente llamados a desaparecer. Os lo dice uno que en aquel entonces era un niño y, además, la fatalidad hizo que no estuviera presente por el infinito ... (ver texto completo)