Este «segundo» amante de su
pueblo que viene en defensa del primero -pensará que no sabemos distinguir y por ello se ensalza presuntuoso- también demuestra su talante dictatorial y gansteril.
Por un lado, viene a darnos lecciones de lingüstica cuando de lo que se trata es de la «intencionalidad» de las palabras. En este caso ha sido clara, se ha tratado de insultar -sin ningún éxito, por cierto- y, al igual que todo el socialismo guerrillero, se basa en intentar desacreditar a su oponente cuando
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