El pasado martes (día 12) me acerqué al
pueblo. Me dí un pequeño
paseo desde Gijón; pero mereció la pena.
Cuando llegas a la provincia de
Ciudad Real y te reciben los tres viejos
molinos sobre la
sierra de
Puerto Lápice, parece que se te alegra el cuerpo. Luego, vas observando las inmensas extensiones de viñedos, donde todavía estaban recogiendo la uva y, supongo, que mirando a ese
cielo con nubes y claros que podía cambiar en cualquier momento.
Cuando paso
la Solana y tras subir una cuestecilla
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