¡Ojalá pudiese entender el modo de hacer Iglesia en Aldea, tanto desde el punto de vista del pastor como el de los feligreses! Parece que allí en Aldea, amado Dios, importan más los edificios, las liturgias, las cuestiones pecuniarias, los retablos, los mantos, las vidrieras, las hermandades y las procesiones que el alma de los aldeanos, el alma que queda dentro de cada uno y que en nuestra soledad nos reúne con Dios. Acaso todo sea un sepulcro blanqueado, pero mi amor por ese pueblo me impide renegar ... (ver texto completo)