Vuestros relatos me han hecho evocar un viaje que hice cuando era muy
joven al
valle de Arán.
Un grupo de
amigos, decididos a conocer aquella zona, nos hospedamos en el
parador de Viella. Llegamos al
anochecer y decidimos celebrar nuestra primera
noche de estancia, montando una gran
fiesta en una de las habitaciones que ocupábamos. Íbamos bien provistos de bebida y alguna que otra cosilla para picar. Cuando la fiesta estaba bastante avanzada, oímos unos gritos desgarradores, Juanjo, que era el más
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