¿Dónde se han perdido las cintas que sostenían la máscara que, sobre mis ojos, me permitía ver Aldea con los colores del idealismo? Aldea tiene hermosos paisajes y cada piedra, cada árbol, cada altozano es al tiempo una invocación y una alabanza a Dios. Pero en vista de cómo se tratan mis paisanos entre ellos mismos, prefiero seguir plegado en mi timidez. ¿Por qué, por qué? ¿Acaso en la vida lo mueve todo la envidia y el ansia de sobrepujarse por encima de los demás, aplastándolos cual viles insectos? ... (ver texto completo)