Se trata de un momento maravilloso en
Génave, uno de tantos miles, correspondiente al día 9 de Agosto del 2004, a las nueve menos cuarto de la tarde.
Cualquier
atardecer de Agosto en Génave es fantástico, sólo es necesario prestarle atención y además querer quererlo, y disfrutarlo, y compartirlo.
También en la
Semana Santa se presentan momentos inolvidables.