La rana tiene zancas
Que el hombre las come
Con almejas revueltas
Y el plato el lame.
Rebuscado en mi mente
Me despierto por la noche
Le veo cara decente
Pero sigue en su coche
Y su image me siente.
Falta musa para el foro
Que sera una linda rosa
De cabellos de fino oro
Como aguila que se posa.
Dios me libre versificar
Aunque las ganas me vengan
Porque me pueden criticar
Con el decoro que tengan
No te pierdas entre zarzales
Aunque el deseo te llegue
Mira no entrar que no sales
Porque el amorío te ciegue
Amada y amor
Palabras con eco
Y todo su sabor
Como un elenco
Caminante donde vas
A la fuente del amor,
Tu esto los recuerdas
Se me marchito mi flor
"Si fuera amor de fuente nunca exclamarías desengañado:

¿Esto es todo? Por mucha que bebieras, verías que aun era más el agua que quedaba en la fuente. ¿Quién ha habido que exclame jamás, desengañado al sentirse amado por su madre,” Esto es todo, esto es todo lo que yo bebo, pero sé que me queda siempre mucho más por beber".
"el ejemplo típico, el amor de la madre: así como de su pecho mana siempre leche nueva para el pequeño, y éste jamás la encuentra pasada o en mal estado, ni se cansa o aburre de beberla, así de su corazón mana siempre un amor nuevo, del que nunca se cansará el hijo aunque ya grande, y en el que encuentra siempre refugio, reposo y remedio a su inquietud".
“Si el amor que buscas o que gozas sabe a barro, tiene manifestaciones de carne, no dudes que es amor de charco. Como amor es cosa buena, participación e eflujo del amor divino y verdadero, como buena es el agua en sí, aunque este en el charco, en cuanto es agua proviene de la fuente de toda agua, pero es agua de charco, agua manchada e inficionada, que pondrá enfermo al que la beba, y también amor de barro es ese amor, inficionado, que se ofrece sin distinción a cuantos quieran beber de él”.
"Asi hay muchos amores, objeto de novelas, finalidades de vidas perdidas, contaminadores de almas con toda clase de enfermedades".
”El agua de los charcos sabe a barro. El polvo del camino y la inmundicia de la tierra la han contaminado”
“En dos cosas difiere el charco de la fuente: en el sabor y limpieza de sus aguas, y en la duración de su fluir
Tomad el joven de rasgos más bellos que podáis imaginar; contempladle en un momento de pesimismo, de tristeza, de falta de ilusión, es decir, en un momento en que el amor de algo no haga vibrar su corazón: y ese joven no será entonces bello. Sus rasgos ya no serian la imagen de la hermosura, sino una caricatura de ella”
“ Y no solo transforma en hermosura al objeto amado, en una especie de ficción subjetiva de espejismo, sino que hermosea sobre todo al sujeto amante con una transformación objetiva, realísima, increíble si no la experimentáramos cada día”