Y, por la misma manera, los romanos, que le sucedieron en el imperio y en la gloria de las armas, también vemos que, venciéndolo todo, crecieron hasta hacer que la tierra y su señorío tuviesen un mismo término. El cual señorío, aunque disminuido, y compuesto de partes (unas flacas y otras muy fuertes, como lo vio Daniel en los pies de la estatua), hasta hoy día persevera por tantas vueltas de siglos.
Concedió Juliano que era verdad.
-Pues no menos verdad es -dijo, prosiguiendo, Marcelo que las victorias de los griegos sobraron a éstos; y que el no vencido Alejandro con la espada en la mano y como un rayo, en brevísimo espacio, corrió todo el mundo, dejándole no menos espantado de sí que vencido; y, muerto él, sabemos que el trono de sus sucesores tuvo el cetro por largos años de toda Asia, y de mucha parte del África y de Europa.
-Así fue -respondió Juliano.
-Y los Medos y Persas que vinieron después -añadió luego Marcelo-, ¿no menearon también las armas asaz valerosamente y enseñorearon la tierra, y floreció entre ellos el esclarecido Ciro y el poderosísimo Jerjes?
-Así es verdad -dijo Marcelo-, mas también me decid: ¿los Asirios y los Babilonios fueron hombres señalados en armas, y hubo reyes belicosos y victoriosos entre ellos, y sujetaron a su imperio a todo, o a la mayor parte del mundo?
Lo mismo, aunque por diferentes maneras, dice en el capítulo sesenta y tres y sesenta y seis; y Joel dice lo mismo en el capítulo último; y Amós, profeta, también en el mismo capítulo; y en los capítulos cuatro y cinco y último lo repite Miqueas. Y ¿qué profeta hay que no celebre, cantando, en diversos lugares este capitán y victoria?
Y en el capítulo cuarenta y dos: «El Señor, como valiente, saldrá, y, como hombre de guerra, despertará su coraje; guerreará y levantará alarido; y esforzarse ha sobre sus enemigos.» Mas es nunca acabar.
Y cuando el mismo profeta introduce al Mesías, teñida la vestidura con sangre, y a ojos que se maravillan de ello y le preguntan la causa, dice que Él les responde: «Yo sólo he pisado un lagar; en mi ayuda no se halló gente; pisélos en mi ira y pateélos en mi indignación; y su sangre salpicó mis vestidos, y he ensuciado mis vestiduras todas.»
Y en el capítulo cuarenta y uno por otra manera: «Pondrá ante sí en huida a las gentes, perseguirá los reyes; como polvo los hará su cuchillo; como astilla arrojada su arco; perseguirlos ha y pasará en paz; no entrará ni polvo en sus pies.» Y, poco después, Él mismo: «Yo, dice, te pondré como carro, y como nueva trilladera con dentales de hierro, trillarás los montes y desmenuzarlos has, y a los collados dejarás hechos polvo; ablentaráslos y llevarlos ha el viento, y el torbellino los esparcerá.»
E Isaías, en el capítulo once: «Y en aquel día extenderá el Señor segunda vez su mano para poseer lo que de su pueblo ha escapado de los Asirios y de los Egipcios y de las demás gentes; y levantará su bandera entre las naciones, y allegará a los fugitivos de Israel y los esparcidos de Judá de las cuatro partes del mundo; y los enemigos de Judá perecerán, y volará contra los filisteos por la mar; cautivará a los hijos de Oriente; Edón le servirá y Moab le será sujeto; y los hijos de Amón, sus obedientes.»
Sube en el caballo y reina prósperamente por tu verdad y mansedumbre y por tu justicia. Tu derecha te mostrará maravillas. Tus saetas agudas (los pueblos caerán a tus pies), en los corazones de los enemigos del Rey.» Y en otro Salmo dice él mismo: «El Señor reina; haga fiesta la tierra; alégrense las islas todas; nube y tiniebla en su derredor, justicia y juicio en el trono de su asiento. Fuego va delante de Él, que abrasará a todos sus enemigos.»
Referid algunos, si los tenéis en la memoria.
-Largos son de contar -dijo Juliano- y, aunque preguntáis lo que sabéis, y no sé para qué fin, diré los que se me ofrecen:
David en el Salmo, hablando propiamente con Cristo, le dice: «Ciñe tu espada sobre tu muslo, poderosísimo, tu hermosura y tu gentileza.
-Sin duda así se lo dijo y prometió -respondió Juliano.
-Y ¿prometióselo por ventura -siguió luego Marcelo- en un solo lugar o una vez sola, y esa acaso y hablando de otro propósito?
-No, sino en muchos lugares -respondió Juliano-, y de principal intento y con palabras muy encarecidas y hermosas.
- ¿Qué palabras -añadió Marcelo- o qué lugares son esos?
Desde el otero
veo a febrero
y sigo en paro
como un obrero.
La cultura del labriego
es tambien su sabiduria
y no verla es de ciego
al no ver su filosofia.
"nadie es profeta en su tierra"

En la sociedad que nos ha tocado vivir una de las cosas importantes es de que haya muchas personas que te conozcan porque nos sabes quien te va ayudar cuando lo necesites, de aquí se desprende de ir dejando buena simiente por donde quieras que pases.

Aquí cuadra el mensaje que nos escribe nuestro paisano Vicente Solera Parra.
Buenas noches señor
quiero en este dia
rezarte en honor
y dame tu gloria.