Niña menudos” “ ¡Niña menudos!”
Gritaba en las encrucijadas de aquel barrio marginal, sin calles, sin luces, sin ilusión. “Menudos” suena bien. Decir Patas, rabo, pito, cagalón careta u ojos (Se vendían por quilos) parece más de “escombrerería” que de “carníssería”. Palabras de los vernáculos.
Algunos días, salen buenos, el sol seca la “Boira” el techo de cartón cuero no condensa el rocío, el suelo de tierra en aquel humedal, se seca y el barro de las callejas también. Entonces, las humildes ... (ver texto completo)
A Justo siempre le ha gustado poseer cosas. Es su manera de afirmarse entre los suyos, que tantos son, sin necesidad de tener en cuenta a todos los allegados y ajenos que se les arriman. No es que tenga nada de gran valor, pero lo poco que posee, lo defiende a uña y diente de sus hermanos y de los que se le pongan por delante con la idea de quitárselo.

-- ¿Justito? ¿Me darás el portalibros y el plumier cuando te vayas al seminario? Le ha preguntado Domingo.
“—Justo: ¿Esas agujas que tienes escondidas entre las tablas del techo (No digas que no, que te he visto) te las vas a llevar? ¿Tendrás que coserte tú mismo la ropa y los botones? ¡Dámelas! A mamá le harán falta.
--Ni hablar: Yo las encontré, yo las limpié de herrumbre refregando unas con otras debajo del zapato. Te daré una o dos, pero las otras las esconderé en otro sitio, y cuando venga de vacaciones te daré alguna más.
-- ¿Te crees listo? Pues yo las buscaré y cuando encuentre el escondrijo, me las quedaré todas.
-- ¿Y el plumier? – insiste Dominguito – Me lo vas a dar, ¿sí o no? Lloriquea y le tira de la manga para enternecerlo. ¿Eh? ¿Eh?

Justo, en plena vocación sacerdotal, queriendo ser bueno, y más, reflexiona. Recuerda la parábola de discípulo rico, y oye al Señor Jesús que le dice

“Da todo lo que posees a tus pobres hermanillos: La goma del tirachinas, las agujas oxidadas, las chapas de cerveza aplastadas en las vías, los bolindres de cristal, el plumier... Sí, el plumier también...

Antes de que el Señor siga con la lista de cosas a dar, le interrumpe el futuro misionero, quizás futuro Papa,

“—Vale. ¡Vale! Les daré todo. Pero, el porta libros de madera con pinturas policromas, no. Lo necesitaré en el Semi.
“—Si de verdad quieres seguir al Maestro...” Le está diciendo en su cabeza el Señor. Y él se precipita a no seguir oyendo y dice en voz alta: “-- ¡Sí quiero!”
“... Abandona, pues, todos esos bienes terrenales y...”
“—El porta-libros no.”
“—Haz como Francisco de Asís, como Tomás de Aquino: Ven desnudo a Mí.
-- Bueno, concede en su sueño despierto, o pesadilla: Pero La cajita portalibros, con sus correas y sus pinturas, me hace falta. ¡Ea!
Tres cosas apreciaba poseer Justo, cuando era niño. Tres cosas más que nada en el mundo: Un tren de cinco vagones de lata y máquina con chimenea de detonador de cartucho del doce, que su padre le mandó desde el Fuerte de San Cristóbal. El plumier que olía a mina de lápiz, el camión y el porta-libros. O sea, que en vez de tres cosas son cuatro, como los mosqueteros.

El tren, bonito tren: Su hermano Manolo, con falaces promesas de mejorarlo, lo desmontó e hizo ciscos, para tirarlo a la caja del camión que su padre, -No. Un presidiario que estaba con su padre - le fabricó con tablillas de cajas de fruta, corchos y pintura roja. Parecía al camión Ford de tío Antonio. Dominguito lo redujo a dos dimensiones, el día que se sentó encima. Y un portalibros que él le compró al hijo de la estanquera del pueblo para su entrada en clase.

También apreciaba el plumier por lo que brillaba, y lo bien que olía a mina de carbono. Pero por encima de todas estas cosas, amaba el portalibros. Era precioso: Tenía pintados unos monigotes que parecían compases. Y durante el tiempo que lo conservó, su penetrante olor a aguarrás de la pintura y el barniz le hacían adquirir a sus ojos un aire de cosa nueva. Del portalibros no se separaría por todo el oro del mundo, ni por el Señor, ni si por eso, dejara de ser Papa.

Sin embargo, el portalibros se extravió un día, sin gloria ni beneficio, sin que Justito pudiera achacar esta pérdida, a su extremo sacrificio en aras de su vocación misionaria, sacerdotal, papal, santoral. Justo sigue recordando aquel plumier. Muchas veces se dijo: “Tú eres capaz de hacerte uno, con las pinturas, el olor a barniz, las correíllas y todo” Apuntó esta resolución en el imaginario carné, donde va apuntando todo lo que no hará algún día.

Entre tanto, en la barraca, se ultiman los preparativos para su marcha a la Conrería, donde se encuentra el seminario menor de la diócesis de Barcelona. Consiste en meter el portalibros en la maleta de madera que sirve a todos: A papá para ir a la guerra. A mamá para emigrar a Barcelona. A Manolito para ir al servicio militar, y ahora, a Justito, para meter su santa ropita, su santísima sotana, su seráfico cepillo de dientes, y su queridísimo portalibros con los monigotes pintados que parecen compases y que huele a terebentina. ... (ver texto completo)
ola buenas tardes el emigrao estuve en ripolle cuando el hacidente de los niños de ripolle en soria ya ke unos de hakellos niños me coria sangre por mis benas un beso mui fuerte para todas esas madres kedios las bendiga saludos una madre coraje rufi agur
Niña menudos” “ ¡Niña menudos!”
Gritaba en las encrucijadas de aquel barrio marginal, sin calles, sin luces, sin ilusión. “Menudos” suena bien. Decir Patas, rabo, pito, cagalón careta u ojos (Se vendían por quilos) parece más de “escombrerería” que de “carníssería”. Palabras de los vernáculos.
Algunos días, salen buenos, el sol seca la “Boira” el techo de cartón cuero no condensa el rocío, el suelo de tierra en aquel humedal, se seca y el barro de las callejas también. Entonces, las humildes ... (ver texto completo)
Alconchel, a día 10 del mes de octubre de 1946
Mi mayor deseo es que al recibo de esta carta, os encontréis todos bien de salud – Fermina por haber leído ya otras cartas supo enseguida que era Antonio quien escribía – Nosotros ya bien, gracias a Dios. Digo ya, porque esta carta es para informaros de que a madre le dio un soplo hace quince días, del cual ya está curada. Solamente arrastra un poco el pié derecho y se le ha torcido un poquito la boca. Que sepas que cuando se encontró mal, te nombró mucho. Así que a ver si le escribes, Madre piensa que se va a morir, y dice que quisiera verte antes de irse. Ya ves cómo están las cosas. Yo considero que si se atreve a decir esas cosas es que no le va a pasar nada. Pues con sus supersticiones no ser atrevería a decirlas. Cuando escribas, pregunta por su salud pero no digas que yo te he prevenido. Ahora estoy trabajando con A. Rodríguez, en el cortijo de Río. Le estoy haciendo un pozo en la finca de “Las charcas” La cual, por fin, tras haber estado emperrado con A. Fuentes, logró comprársela por una imperiosa necesidad que este no pudo solucionar y que como te dije en anterior carta le llevó a la tumba.
Como todos sabemos, Antonio esperaba con esa compra unir sus dos cortijos, cosa que consiguió a muy alto precio. ¡Bien se burló de él el alcalde!
Si no hubiera sido por el problema de la niña gitana, yo creo que no le hubiera vendido nunca esa parcela. Ahora tu cuñado, anda cambiado con ella, y a oírlo, parece ser que es la mejor de sus dos cortijos. Pero con sus caprichos a mí me asegura trabajo. Aunque no se me olvida el trato que le tenía al pobrecito de padre y a madre.
¿Te dije que el edil murió? Yo creo que sí. Pero por si no te le escribí, que sepas que lo mató el vino Pitarra que bebía con exceso. ¡Chacho! Se ha quedado el pueblo medio vacío. Aquí solo quedan las cuatro comadres de siempre, con sus lutos de siempre, y sus Ora pro nobis de beatonas. Sin mentar, claro está, a nuestra madrecita que lleva el luto por padre y reza por todos nosotros de día como de noche. A consecuencias del deceso alcalderil, se ha elegido por unanimidad menos un voto (El de Ángel Sánchez) el secretario Antón Méndez. De una manera muy poco convencional, pero práctica en el fondo. Menos mal que no eligieron al tonto de capirote de Anginito. Porque con sus pamplinas nos hubiese desterrado a todos, por un quíteme allá esas pajas.
Sin más ganas de escribir por hoy, recibe un abrazo de tu hermano, que repartirás como buenamente Dios te dé a entender con tus Mujer e hijos, mis queridos sobrinos. Ya sabes que aquí en el pueblo, los que quedamos somos muy pobres, y no tenemos para tantos besuqueos.
Antonio Hernández Gonzáles.

Fermina se estuvo tanteando, si hacía desaparecer la carta, o si se la daba a Manolo. Temía que la carta fuese una treta de Antonio, que le decía esas cosas de su madre, para que fuera a verla al pueblo.
Y con los celos compulsivos de la celosa extremeña, pensaba, que de paso iría a ver a sus “amiguitas” de toda la vida. Así como a aquella niña rubia de piernecitas deformes que la gente pretendía era hija suya, y él negaba rotundamente. Luego pensó que si Carlota moría y Manolo tendría que ir al entierro, forzosamente los hermanos hablarían entre sí, de las cartas enviadas y de las que se habían perdido.

Después de sopesar los pro y los contra, Se decidió por dársela y, aunque le costó volverla a meter en el sobre húmedo, y re pegarla a puñetazos, así lo hizo. La prensó debajo de la plancha para que con el poco calor remanente secara y se pusiera tiesa.. Para eso, calentó la plancha de carbón en el infiernillo y cuando le pareció que estaba bien, se la puso al sobre encima. Vino la Escolástica y le pidió una pinta de colonia de “olores de oriente”, para quitarle el olor a caca a su cuñada la Fina, que se había caído en la fosa séptica cuando hacía sus... encima de la tabla que estaba podrida de las emanaciones. Fermina se rió mucho del percance de aquella tontorrona que además de fea, ahora no olía precisamente a rosas. Vino la Antonia a por un poquito de aceite para hacerle un ajiaceite a su carretero de marido. La vecina de detrás se asomó a empaparse de lo qué pasaba; y cuando se acordó Fermina de que la carta estaba debajo de la plancha, grito:
¬ ¡Ay! ¡La carta se habrá achicharrado!
La plancha que no estaba excesivamente caliente, seguía encima de la carta. Con lo cual la misiva y el sobre se secaron, se entiesaron y se resecaron hasta tomar un color pardusco y una consistencia quebradiza. No pensó Fermina que Manolo advirtiera tantos detalles, cuando se la diera de un aire “como quien no quiere la cosa”. Pensaba decirle: “Manolo: Ahí tienes esa carta que me parece que viene del pueblo y que debe haber viajado encima de la caldera del tren. También pensó que las noticias de su suegra y sus achaques le harían olvidar otros detalles, como las quemazones del sobre y lo reseco del papel. Manolo ya le había reñido en otras ocasiones por haberle abierto sus cartas, hasta decirle que la iba a denunciar por violación de su vida privada, con lo que sólo había conseguido que sospechara aún más de él, y se las abriera todas.
Con todo, hoy, venía contento; porque el maquinista de la Hispano Suiza había faltado al tajo por enésima vez, y él lo había sustituido sobre la marcha, pasando de la pala a la cabina de aquel trencillo que tanto le había hecho soñar. Como diera la casualidad, que por sus muchos años la Hispano Suiza tenía sus caprichos, y ya había fallado los días anteriores; no fue para menos que esta mañana se encasquillara en mitad del primer viaje.
Saltos de rabia daba encargado que no veía cómo paliar la falta del chofer.
Los años de conducción de coches hispanos Suiza durante el ejército de Manolo, le sirvieron entonces:

¬Será “el demarré” que se ha desfasado decía buscando en las tripas del armatoste.
¬ ¡Ah! ¿Pero usted sabe de mecánica?
¬ ¡Hombre! Tanto como saber... Algo sé. Algo es algo, pero no sé si daré con ese algo que se ha encasquillado.
¬Pues si quiere usted el puesto, encuéntrelo, arregle este cacharro y consiga acarrear tanta arena que no puedan aterrizar hoy los aviones y el puesto es suyo.
Tuvo suerte ese día el Señor Manolo: No era el “Demarré” como había dicho. Pero se le ocurrió mirar dentro del baso, donde se depositan las impurezas del carburante, y como lo ve embarrado, lo desmonta, lo limpia, lo vuelve a poner en su sitio, y pidiendo al ayudante que tapara el carburador con una mano, le da al encendido y la máquina arranca al primer intento.
La preocupación del encargado se cambió en una amplia sonrisa
¬ ¡Hombre! ¿Por qué no me ha dicho antes que usted se entendía de mecánica? Con las peleas que tengo echadas con ese gandul que viene un día sí, otro no...
¬ Jefe, se lo vengo diciendo desde que me destinaron a esta brigada. Lo que pasa es que usted ni me entendía ni me veía. Le he dicho un montón de veces, que yo, cuando estaba en el ejército...
¬ ¡Ah, ya! Usted es ese “Rojillo” Redomado sabiondo, que sirvió con Azaña.
¬No llegué a tanto hombre.
¬Bueno, como sea, el puesto es suyo. Pero como diga algo en contra del Régimen o de Franco, o me falte un solo día...
Así que por una vez, el señor Manolo venía sin “aquel temor al regresar a casa” como había escrito una vez en una acertada poesía. ... (ver texto completo)
Niña menudos” “ ¡Niña menudos!”
Gritaba en las encrucijadas de aquel barrio marginal, sin calles, sin luces, sin ilusión. “Menudos” suena bien. Decir Patas, rabo, pito, cagalón careta u ojos (Se vendían por quilos) parece más de “escombrerería” que de “carníssería”. Palabras de los vernáculos.
Algunos días, salen buenos, el sol seca la “Boira” el techo de cartón cuero no condensa el rocío, el suelo de tierra en aquel humedal, se seca y el barro de las callejas también. Entonces, las humildes ... (ver texto completo)
3
Sábado 29, mayo del año diez del siglo XXI, se inicia el segundo día de resaca después del aciago jueves 27 pasado. Día histórico donde los haya, porque todos, incluidos aquellos que discrepan en el asunto del recorte de las pensiones y sueldos de los funcionarios o ven que estas medidas no van acompañadas de una mayor presión fiscal a los causantes verdaderos de todos los males que se nos han venido encima de golpe y porrazo, estuvieron a punto de un ataque de nervios.

Se ganó la partida por la mínima. El gobierno sigue adelante y el tijeretazo que los demás gobiernos de derecha de Europa nos han impuesto, también. España se libra, de momento, de ser intervenida como ha sido Grecia, por los pelos. Bueno, no, por eso y porque esos catalanes tan malos y tan separatista, han tenido una vez más y como siempre, conciencia de estado, español por supuesto. Han fallado los nacionalistas vascos, puede que porque supieran que aun por el canto de un duro, la cosa seguiría adelante o, porque están cabreados porque en sus señoríos, esté gobernando un matrimonio de conveniencias.

De momento, y por un punto solo, no somos los apestados de Europa y aún puede ser que se pueda vender nuestra deuda pública en el mercado internacional. Asunto que como espada de Damocles pendía sobre la nuca de muchas empresas y abría la puerta a otra oleada masiva de despidos laborales.

Bambi, ZP, Pinocho o como nos de la gana de motejarlo, salvó la nave del naufragio inmediato y de paso, una situación todavía más dramática para el conjunto de la ciudadanía, pero, me parece que él, más que quemado, que ya lo estaba, se ha requemado en esta hoguera que está siendo alimentada con napalm decididamente por el partido que quiere gobernar sea como sea.

Estos, los que quieren gobernar sea como sea, han tenido una oportunidad de oro para demostrar a todos los españoles, empresarios también, que tienen en sus filas personas con capacidad para poder gobernar una nación de naciones como la nuestra, pero han preferido, por lo que se ve, que se vaya todo a hacer puñetas con tal de obtener las riendas del Estado, dándole a Pepe Roderico una patada en el culo y de paso, a todos los españolitos de a píe e incluso a muchos de los de a caballo.

Sin embargo, es posible que en las próximas elecciones tomen la riendas porque tienen un electorado monolítico, diez millones de votos, la media España de siempre.
Suben en las encuestas las perspectiva del viejo partido comunista y el de Rosa Diez, así como las de los convergentes catalanes, mayormente, porque la gente sabe apreciar la coherencia y el sentido común.

Naturalmente que una vez en marcha la nueva maquinaria del poder, se paralizaran hasta morir en juzgados y Tribunales una serie de casos de corrupción que cada día que pasa nos sorprenden con nuevos matices, Pretoria, Gürtel, Vitoria, Tarragona, Mallorca y algunos por las Andalucias y otros sitios descontando a los madriles y tesoreros con poderes plenipontenciarios.

Todo se ira viendo, pero hoy y mañana, miremos el mundo de las FFAA desde Badajoz y el Guadiana y aunque sea de refilón, acordémonos que España, no se defiende sólo de boquilla y que, no siempre, aquellos a los que no se les cae su nombre de la boca a todas horas del día y de la noche y se arropan con la bandera bicolor, son verdaderos patriotas.
Salud. ... (ver texto completo)
Hoy empiezo aquí, la Historia de un seminarista de la Conrería
LOS PANDUROS EN BARCELONA

Un miembro de esta familia va a descubrir su vocación sacerdotal

He intentado muchas de veces, dar por terminado esto que escribo: No consigo finalizarlo. Pero a través de mis notas, he descubierto, que he escrito mucho sobre, a cerca de, “El seminario Menor” o “La Conrería” de sus alumnos y profesores, y de los personajes que orbitaban alrededor de la institución conciliar. En Onofre, el señor Ventura, ... (ver texto completo)
2
Son en alto las espadas,
las hachas y los puñales
acechan nuestras espaldas
manejadas por rufianes.

Rufianes y salvapatrias
que sedientos de poderes
les importa cuatro gaitas
quienes son los perdedores.

Traidores y comerciantes
de cuerpos dineros y almas,
sinvergüenzas y mangantes
agarrados de las mamas.

Mamas, de las que ellos maman
porque su oficio es mamarlas
y por eso están que braman
y no nos dejan catarlas.

Instalados en el no y no,
les importa un par de huevos
si se junde el sistema o no
pues detestan a esos nuevos.

Nuevos, disputan el maná
que a ellos les regaló el cielo
y que gracias a sus papás
es su amor y su consuelo.

Consuelos, hereditarios
imposible de compartir
si no es con identitarios
de su manera de vivir.

Vivir, ellos, no lo parias
de la tierra, tan feos, lerdos
sucios y descamisados
que una vez más han osado
participar en el festín
sólo, porque quieren vivir.
Salud. ... (ver texto completo)
2
¡Oh el oasis, qué remanso!,
qué tranquilidad tan grande,
cuánta paz y qué descanso.
Aquí sí que hay talante.

Cuánta entente cordiale
entre algunos pretorianos
y muchos municipales
de los que ponen la mano. ... (ver texto completo)
VII
- ¡Eh, tú, Diego Carrión!
¿qué insignia es esa
que llevas en el pecho?
--El haz de flechas señorial.
-- ¿Y tú, Pero Vermúdez?
--La estrella redentora y proletaria.
Españoles,
«dejémonos de burlas».
No es ésta ya la hora de la farsa.
«Vámonos poco a poco,
que en los nidos de antaño
no hay pájaros hogaño.
Yo fui loco
y ya estoy cuerdo.»
Nadie tiene aquí lágrimas
¡pero tampoco risas!
Aquí no hay lágrimas
ni risas
Aquí no hay más que polvo.
¡Quitaos esas máscaras!
Nuestro símbolo es éste: el hacha.
Marcaos todos en la carne del costado
con un hierro encendido,
que os llegue hasta los huesos
el hacha destructora
Todos,
Diego Carrión,
Pero Vermúdez,
todos
El Hacha es la divisa.
Y vamos a dormir,
a descansar en el polvo,
aquí,
en el polvo y para siempre.
No somos más que polvo.
Tú y yo y España
no somos más que polvo.
Polvo,
polvo,
polvo
Nuestra es el hacha,
el hacha y el desierto
el desierto amarillo
donde descanse el hacha,
cuando no quede ya
ni una raíz,
ni un pájaro,
ni un recuerdo,
ni un hombre
España,
¿por qué has de ser tú madre de traidores
y engendrar siempre polvo rencoroso?
Si tu destino es éste,
¡que te derribe y te deshaga el hacha! ... (ver texto completo)
V
Español,
más pudo tu envidia
que tu honor,
Y más cuidaste el hacha
que la espada.
Tuya es el hacha, tuya.
Más tuya que tu sombra.
Contigo la llevaste a la Conquista
y contigo ha vivido ... (ver texto completo)
Que en todas partes cuecen fabas y en mi casa a calderadas, parece que la gente lo tiene ya muy asimilado.

Por aquí (el oasis), algunos de nuestros representantes políticos se salen por la tangente y, sin conocer el percal, lanzan a bombón, platillos y castañuelas eso de que hay que eliminar el PER, en Estremadura y Andalucia porque es un dispendio que se debe atajar y que socava las arcas públicas, arcas, que según ellos, se llenan gracias a los dineritos que aportan “los catalanes”. Claro, quieren ... (ver texto completo)
El hacha
Elegía española
A los caballeros del Hacha,
los cruzados del rencor y del polvo...
todos los españoles del mundo.
II
¿Por qué habéis dicho todos
que en España hay dos bandos,
si aquí no hay más que polvo?
En España no hay bandos, ... (ver texto completo)
Pelotas de algodón
Ahora Justo ha dado un paso gigantesco hacia su incierto pero mejor porvenir: Este invierno, lo va a pasar en el seminario, adonde sus ansias de mejorar le han llevado: Su hermano pequeño ya no le necesita, cuando el padre se decide a inscribirlo en la escuela de Cantunis, él se descubrió ignorante, casi analfabeto y busca la mejor manera de progresar. La escuela de Luis Antúnez no se muestra la mejor solución.
¬ ¿Una escuela de pago? ¿Con qué fondos? ¿Cómo creer a este niño ... (ver texto completo)
Hola amigos de Tiana: Estuve en el seminario de 1950 a 1955, y muchas veces pasé por Tiana, y me subí en el tranvía en Mongat, para acercarme al seminario. Alguna vez incluso tuvimos que ayudar al ttranvía a volver a los railes, y otras veces, nos vajábamos en la curba, bebíamos de la fuente y volvíamos a subirnos en aquel caracol que nos transportaba. Tabién bajábamos a la sala de fiestas de Tiana y organizábamos conciertos de armónicas que os ofrecíamos. si os parece bien aceptadme como Tianenç ... (ver texto completo)
Que en todas partes cuecen fabas y en mi casa a calderadas, parece que la gente lo tiene ya muy asimilado.

Por aquí (el oasis), algunos de nuestros representantes políticos se salen por la tangente y, sin conocer el percal, lanzan a bombón, platillos y castañuelas eso de que hay que eliminar el PER, en Estremadura y Andalucia porque es un dispendio que se debe atajar y que socava las arcas públicas, arcas, que según ellos, se llenan gracias a los dineritos que aportan “los catalanes”. Claro, quieren ... (ver texto completo)
2
¡Oh el oasis, qué remanso!,
qué tranquilidad tan grande,
cuánta paz y qué descanso.
Aquí sí que hay talante.

Cuánta entente cordiale
entre algunos pretorianos
y muchos municipales
de los que ponen la mano.

Porque es que es el caso,
que mientras Durán y Lleida,
tan serio, expande otras mierdas,
aquí, otros ponen el cazo.

Nada de trajes ni leches,
que es la pela la pela
y aunque sin portar chapela
se trinca la que nos echen.

Los palaus, los ferroviales,
fundaciones, convergentes
y ciudades justiciables,
¿Que dudas hay? No, ententes.

Ententes que son cordiales,
pues, en tocando a parneses,
almendralense o araneses
nos comportamos iguales.

¡Oh el Oasis! Lo comparo
con esa fuente del parque,
especial y con empaque,
pero a pasar por el aro
trantándose de caudales.
Salud. ... (ver texto completo)
2
¡Se disuelvan, coño!
O hecho mano del vergajo
os agarro por los moños
y os vais todos al carajo.

¡Eh! Vosotros, sí, vosotros
los de la timba financiera,
partida de salteadores,
dinamiteros financieros,
¡fuera!
¡Quieeetas esas manos!,
que nadie toque la mesa
o palo pego pego palo.

Este quiosco se cierra,
así que ¡disuelvánse!
Y no se junten otra vez
en la cueva de Alí Babá
o le digo al Cherife
que venga hasta acá
y el paso os ponga a marcar.

¡Eh! Vosotros, los políticos,
¿sólo sabéis ensañaros
con los sospechosos habituales?
Pues ahorrénse el circo
cuando lleguen elecciones.
Estamos hartos de ricino
y cagados en los pantalones.

No se rebajen el sueldo.
No se bajen hasta el metro.
No se acerquen a los mercados
donde venden coliflores
y sigan ustedes soñando
en su peceras de colores.

Sigan sus señorías diciendo
que el mal funcionamiento
de las llamadas instituciones
es culpa de los funcionarios
y de bomberos y guindillas
o de enfermeras o maestrillas
además otros currantes,
y que se aprieten el cinturón
si quieren tirar pa lante.
Pero no os bajéis el sueldo
ni renunciéis al restaurante
y a los ricos bogavantes.

¡A ver! Esos que van
tan bien vestidos,
que no se me escapen.
¡Apiolálos pa ca Pérez!
Que se van a enterar lo que vale
la Guardia Municipal.

Luego otro poquito más.
Salud ... (ver texto completo)