Muros de
piedra desnuda y
ventanas diminutas: La pared central de piedra marrón con pequeñas ventanas cuadradas que capturaste no es casualidad. Esta
iglesia, cuyos orígenes se remontan a los siglos XIV y XV, fue diseñada con una doble función: espiritual y defensiva. Esos muros gruesos y ventanas estrechas servían como
refugio seguro para los habitantes del
pueblo frente a las constantes incursiones y ataques de los piratas berberiscos. La
espadaña blanca: Al fondo, asomándose tímidamente por encima de los muros de piedra, se distingue la característica aguja de su
campanario o espadaña blanca coronada por una
cruz. Esta estructura de estilo templete fue añadida en el siglo XIX. El contraste con el blanco: Abajo a la izquierda resalta el encalado blanco de las zonas comunes y los
arcos del porche de entrada, creando ese contraste tan típico de la
arquitectura tradicional ibicenca entre la piedra defensiva y la cal mediterránea.